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Los jóvenes que se van: cuántos emigran de España y qué les haría volver

En 2024 España perdió en neto 12.172 personas nacidas aquí de 20 a 34 años, casi el doble que en 2023. Lo que dicen los datos del INE y un plan para quedarse y volver.

Ilustración de cómic: en la Estación Europa, Sami lleva un móvil, Elena saluda con un tren de juguete y Marco señala una calculadora junto a una maleta roja y una casita unidas por una gran flecha dorada que vuelve a casa.

En resumen

Los datos del INE muestran que en 2024 España perdió, en saldo neto, 31.548 personas nacidas en España por emigración al extranjero, y que 12.172 tenían entre 20 y 34 años, casi el doble que las 6.947 de 2023; el grupo más numeroso fue el de quienes rondan los 25 a 29. El saldo oficial de los españoles sale positivo solo porque llegan más españoles nacionalizados nacidos fuera. Leído con Albert Hirschman, esto es salida: una señal de que algo falla en casa. La respuesta del centro radical es medir esa salida cada año, preguntar a quien se va por qué se va y dar a todo joven trabajador, se haya quedado o haya vuelto, una reducción fiscal para sus primeros años de empleo según el modelo portugués.

Ideas clave

  • En 2024 emigraron 137.719 personas de nacionalidad española, 88.243 de ellas nacidas en España; el saldo de los nacidos en España fue negativo y mucho peor que en 2023.
  • Contando a todos los nacidos en España, el saldo exterior fue de −31.548 en 2024; 12.172 tenían de 20 a 34 años, frente a 6.947 un año antes, y 5.129 de 25 a 29.
  • El saldo oficial de los españoles fue positivo (+6.616) porque los españoles nacidos en el extranjero, en su mayoría nacionalizados, llegaron en mayor número (+32.137).
  • El padrón de españoles residentes en el extranjero sumaba 3.202.002 personas el 1 de enero de 2026, de las que 860.957 nacieron en España.
  • Proponemos un indicador anual de salida, un breve cuestionario al inscribirse en el consulado y una reducción fiscal para jóvenes como el IRS Jovem portugués, igual para quien se quedó y para quien vuelve.

Democracia 21 lo planteó como objetivo en su discurso de presentación en Madrid, el 10 de octubre: un país en el que los jóvenes quieran quedarse. Ya analizamos ese discurso como haríamos con el de cualquier partido. El objetivo es bueno. El primer paso es saber cuántos jóvenes se van de verdad, porque el debate público oscila entre el éxodo y la tesis de que aquí no pasa nada.

Lo que dicen los datos del INE

La Estadística de Migraciones del INE para 2024, publicada en diciembre de 2025, cuenta 137.719 salidas al extranjero de personas de nacionalidad española. De ellas, 88.243 habían nacido en España. Ese mismo año llegaron 144.335 españoles, así que el saldo oficial de los españoles fue positivo en 6.616.

Esa cifra esconde dos corrientes opuestas. Los españoles nacidos en el extranjero, en su mayoría nacionalizados, dejaron un saldo de +32.137. Los españoles nacidos en España, uno de −25.521, cuando en 2023 había sido de solo −3.652. Los «españoles» que llegan y los españoles que se van son, en buena medida, personas distintas.

La tabla del INE de saldos migratorios por país de nacimiento y edad, que cuenta a todos los nacidos en España sea cual sea su nacionalidad, afina el retrato. En 2024 el saldo exterior de los nacidos en España fue de −31.548, frente a −16.545 en 2023 y cerca de los −31.770 de 2022. Entre los jóvenes adultos:

  • de 20 a 24 años, −3.542;
  • de 25 a 29 años, −5.129, el mayor de todos los grupos de edad;
  • de 30 a 34 años, −3.501.

En total, 12.172 personas de 20 a 34 años, frente a 6.947 en 2023. A partir de los 35 la pérdida neta baja de 2.000 en cada tramo de cinco años, y entre quienes tienen sesenta y tantos vuelven más nacidos en España de los que se van. La salida se concentra en los años en que se terminan los estudios, se busca el primer empleo serio y se formaría un hogar.

El stock crece en consecuencia. El 1 de enero de 2026 el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) sumaba 3.202.002 personas, un 5,1 % más en un año. La mayoría nació fuera, pero 860.957 nacieron en España, y 37.323 nacidos en España se inscribieron por primera vez en el extranjero en 2025, el 69,5 % en edad de trabajar.

La lectura honesta queda entre los dos bandos. No hay un éxodo de cientos de miles. Hay una pérdida neta constante de jóvenes adultos, y en 2024 casi se duplicó. A los datos les falta una pieza grande: el INE no publica sus cifras de migraciones por nivel de estudios ni por ocupación, así que España ignora si está perdiendo enfermeras, ingenieros o camareros.

La salida como señal

Salida, voz y lealtad, de Albert Hirschman, da el marco adecuado. Cuando una organización decae, sus miembros pueden irse o protestar. La salida es información: la empresa que pierde clientes se entera de que algo va mal. La advertencia de Hirschman es que la salida suele llevarse a los miembros más capaces de usar la voz, y la organización se entera tarde. Nuestro artículo sobre los jóvenes y los partidos mostró a esta misma generación alejándose de la política. La emigración es la misma salida, con billete de avión.

La izquierda acierta en que los jóvenes se van por las condiciones de casa: el sueldo del primer empleo y el precio de la primera vivienda deciden si un proyecto de vida cabe en España. Cualquier respuesta seria incluye oferta de vivienda y un mercado laboral que pague la cualificación, y por eso este programa dedicó una semana entera a la vivienda. La tradición liberal acierta en que los impuestos pesan en la decisión en el margen, y en que un país compite por su propio talento igual que por el ajeno.

España ya aplica esa segunda idea, aunque solo para quien trata como extranjero. El régimen especial de desplazados, la llamada ley Beckham, se amplió con la Ley de startups de 2022: desde 2023 exige cinco años sin residencia fiscal en España en lugar de diez, y grava las rentas del trabajo a un tipo fijo del 24 % hasta 600.000 euros el año de llegada y los cinco siguientes. Una española que se fue en 2020 y vuelve con una oferta de empleo puede acogerse. Su compañero que se quedó y trabaja en la mesa de al lado, no. Eso premia el haberse ido.

Portugal eligió un camino más limpio. Su IRS Jovem, ampliado en 2025, exime parte de las rentas del trabajo de todo residente fiscal de 18 a 35 años durante hasta diez años: el 100 % el primer año, el 75 % del segundo al cuarto, el 50 % del quinto al séptimo y el 25 % del octavo al décimo, con un tope anual de 55 veces el indexante de apoyos sociales, 29.542,15 euros para las rentas de 2026. Desde 2025 no exige título. Lo que premia es empezar la vida laboral en casa.

La propuesta

Lo que no encaja en ningún bando es tratar la salida, en el sentido de Hirschman, como una señal que hay que leer y responder. En concreto:

  • Un indicador anual de salida. El INE ya publica los saldos migratorios por edad y país de nacimiento. El Gobierno debería presentarlos cada año al Congreso junto a las cifras de paro y emancipación juvenil, y cruzar los registros migratorios con los de educación y Seguridad Social para saber qué cualificaciones pierde España.
  • Voz en la puerta. Todo español que se inscribe en un consulado ya rellena formularios. Basta añadir un cuestionario breve y voluntario: por qué te fuiste, qué te haría volver, podemos escribirte dentro de dos años. La lección de Hirschman es que la salida sin voz no enseña nada.
  • Una reducción para todos los que empiezan. Sustituir el uso del régimen Beckham por los españoles que regresan por una reducción en el IRPF sobre las rentas del trabajo durante los primeros años de empleo de cualquier menor de 35 años, con el calendario portugués y un tope, tanto si se quedó como si vuelve. Su coste debe publicarse y evaluarse frente al indicador de salida, y la reducción mantenerse solo si lo mueve.

Un país en el que los jóvenes quieren quedarse es uno que se da cuenta cuando se van, les pregunta por qué y hace que empezar en casa compense al menos tanto como empezar fuera. España tiene hoy los datos para lo primero.

Preguntas y respuestas

¿Cuántos jóvenes emigran de España cada año?

Según la Estadística de Migraciones del INE, en 2024 el saldo exterior de las personas nacidas en España de 20 a 34 años fue de −12.172: −3.542 de 20 a 24 años, −5.129 de 25 a 29 y −3.501 de 30 a 34. En 2023 fue de −6.947. Son cifras netas: salidas menos regresos.

¿Está creciendo la fuga de talento en España?

Los datos de 2024 apuntan en esa dirección. El saldo negativo de los nacidos en España pasó de 16.545 en 2023 a 31.548 en 2024, cerca de los 31.770 de 2022. El INE no publica sus cifras de migraciones por nivel de estudios, así que los datos oficiales no permiten saber cuántos de los que se van son titulados.

¿Cuántos españoles viven en el extranjero?

3.202.002 el 1 de enero de 2026, según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) del INE, un 5,1 % más que un año antes. La mayoría, el 73,1 %, nació fuera de España; 860.957 nacieron en España.

¿Qué incentivos fiscales hay para los españoles que vuelven?

El régimen especial para personas desplazadas a territorio español, conocido como ley Beckham, se reformó con la Ley de startups de 2022: desde 2023 exige cinco años sin residencia fiscal en lugar de diez, y grava las rentas del trabajo a un tipo fijo del 24 % hasta 600.000 euros el año del traslado y los cinco siguientes.

Fuentes

  1. Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia (EMCR). Año 2024. INE (2025)
  2. Saldos por año, sexo, edad, país de nacimiento y tipo de saldo. INE (2025)
  3. Estadística del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) a 1 de enero de 2026. INE (2026)
  4. Novedades para los impatriados. Cuatrecasas (2023)
  5. IRS Jovem 2026: Portugal's youth income-tax break, rates and how to claim it. Fedfinance (2026)

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