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Hirschman y la elección de centro: salida, voz y la escuela del barrio en España
Cuando las familias más exigentes se van de un colegio, este pierde a quienes más podían mejorarlo. Qué dicen la salida y la voz de Hirschman sobre la elección de centro.
En resumen
Salida, voz y lealtad (1970), de Albert O. Hirschman, advierte que cuando las familias más preocupadas por la calidad abandonan una escuela en declive, esta pierde la voz que más podía mejorarla. En España, donde cerca de un tercio del alumnado estudia en la concertada o la privada, la respuesta del centro radical mantiene la libertad de elección y la rediseña: reglas de admisión comunes que frenen la segregación, resultados publicados de cada centro y una voz de las familias con poderes reales, para que tanto la salida como la voz empujen a mejorar.
Ideas clave
- Hirschman sostenía que cuando los padres más exigentes abandonan una escuela pública en declive, esta pierde la voz que más podía frenar ese declive.
- En el curso 2023-2024, el 66,9 % de los 8,3 millones de alumnos de régimen general estudiaba en la pública, el 24,4 % en la concertada y el 8,8 % en la privada, según el Ministerio de Educación.
- EsadeEcPol constata que la segregación socioeconómica escolar bajó desde 2018, pero sigue especialmente alta en Madrid y Cataluña, y la segregación por origen migrante ha crecido.
- La reforma sueca de los cheques escolares de 1992 aumentó la segregación, según la OCDE, mientras que el decreto de admisión catalán de 2021 la redujo en torno a una quinta parte en cinco años.
- La posición del centro radical: mantener la elección, regular la admisión para todos y dar peso real a la voz de las familias.
Albert O. Hirschman escribió Salida, voz y lealtad en 1970 para explicar por qué decaen las empresas, los partidos y los Estados, y cómo se recuperan. Uno de sus ejemplos le sonará a cualquier familia: el colegio público del barrio. España lleva cuarenta años discutiendo sobre libertad de elección, concertada y admisiones, y el libro de Hirschman sigue siendo la herramienta más clara para pensarlo.
La idea es sencilla. Cuando una organización empeora, quienes dependen de ella tienen dos formas de reaccionar. Pueden irse, lo que Hirschman llama salida, o pueden quedarse a protestar, organizarse y empujar el cambio, lo que llama voz. A los economistas les encanta la salida porque funciona a través de los precios y la competencia. Hirschman añadió que la voz importa lo mismo, y que la salida puede apagarla sin hacer ruido.
El caso escolar lo muestra. Como recuerda el economista Phillip Magness en un ensayo de 2017 sobre los cheques escolares, Hirschman señalaba en una nota a pie de página que la escuela pública en declive pierde, en favor de la privada, a los hijos de las familias más preocupadas por la calidad, justo los padres que podrían haber plantado cara al deterioro. Los que se van son los que más se habrían hecho oír en el consejo escolar. El historiador de la educación David Labaree describe el mismo mecanismo sin rodeos: para una familia descontenta, lo más fácil es marcharse, y eso le resuelve el problema mientras el colegio y los alumnos que se quedan salen perdiendo. Hirschman sacó la idea de los ferrocarriles de Nigeria, que perdieron a sus clientes más exigentes en favor de los camiones y desde entonces tuvieron pocos motivos para mejorar. Labaree recuerda que Hirschman lo llamó un monopolio público perezoso.
Salida y voz en los colegios españoles
España tiene una gran vía de salida incorporada al sistema. Según los Datos y cifras del curso 2024-2025 del Ministerio de Educación, en 2023-2024 había 8,3 millones de alumnos de régimen general: el 66,9 % en centros públicos, el 24,4 % en concertados, de titularidad privada y financiación pública, y el 8,8 % en privados. En Primaria y ESO la concertada pesa todavía más, con el 28,2 % y el 29,0 %.
En España la salida, además, clasifica al alumnado. El análisis de PISA 2022 de EsadeEcPol constata que la segregación socioeconómica entre centros bajó desde 2018 en casi todas las comunidades y ya está por debajo de la media de la OCDE, lo que es una buena noticia. Sigue siendo especialmente alta en la Comunidad de Madrid y en Cataluña, y la segregación por origen migrante creció de forma significativa respecto a 2018. En esos lugares, los colegios que pierden familias acaban concentrando a los alumnos cuyos padres tienen menos tiempo, dinero y confianza para usar la voz.
Suecia hizo el experimento más audaz con la salida. Su reforma de 1992 permitió a familias y alumnos elegir cualquier escuela, y los municipios financian las escuelas independientes por alumno matriculado. La revisión de la OCDE de 2015 cuenta unas 60 escuelas independientes en 1991 y 792 en 2014, y concluye que la elección aumentó la segregación social y étnica y que la competencia entre centros alimentó la inflación de notas. Los investigadores suecos del IFAU calcularon que la elección explica una parte relativamente pequeña del aumento de la segregación, y Suecia sigue entre los países de segregación baja o media. Aun así, la OCDE recomendó revisar la elección para que diera calidad con equidad.
Cataluña probó el arreglo contrario. En marzo de 2019 el Parlament acogió la firma de un pacto contra la segregación escolar con 30 actuaciones y 189 medidas, y la primera era un nuevo decreto de admisión. El Decreto 11/2021 reserva plazas para el alumnado con necesidades específicas hasta el inicio de curso, limita el peso del alumnado vulnerable en cada grupo y da a los ayuntamientos un papel en la matrícula viva. Según los datos del Síndic de Greuges que resume la Diputació de Barcelona, entre 2018-2019 y 2023-2024 la segregación medida por alumnado extranjero bajó un 23 % en Primaria y un 20 % en Secundaria. Los alumnos extranjeros siguen estando 1,5 veces más presentes en la pública que en la concertada, frente al 2,3 de partida.
Una lectura de centro radical
La izquierda acierta al pedir que la admisión en cualquier colegio pagado con impuestos siga reglas comunes. Cataluña demuestra que una reserva de plazas para el alumnado vulnerable, aplicada a la pública y a la concertada por igual, reduce la segregación en pocos años. La tradición liberal acierta al defender que las familias elijan, y que un colegio que puede perder alumnos tiene un motivo para escuchar. El propio Hirschman nunca pidió renunciar a la salida; pidió una mezcla en la que salida y voz se mantengan vivas la una a la otra.
Esa mezcla es la tercera idea, y no pertenece a ningún bando. La voz se abarata y se refuerza. Cada centro publica sus resultados y su progreso, como propusimos al defender medir para corregir, y así las familias tienen algo concreto que plantear. El consejo escolar deja de ser un trámite: los representantes de las familias opinan con peso sobre el plan de mejora del centro y tienen derecho formal a pedir la intervención de la inspección cuando los resultados caen. Y la salida deja rastro. Cuando una familia cambia de colegio, registra el motivo, la administración educativa publica esos motivos por centro, y el colegio que pierde familias por la misma razón tiene que dar explicaciones ante su consejo.
Junto, esto mantiene la elección para todas las familias y protege al colegio que pierde a sus padres más combativos. Las familias que se quedan ganan una voz con peso, las que se van mandan un mensaje que alguien lee, y las reglas de admisión impiden que el sistema clasifique a los niños según los medios de sus padres. España puede probar ese registro de bajas con motivo en algunos distritos de Madrid y Cataluña, donde la segregación es más alta, y compararlos con distritos parecidos antes de extenderlo.
Hirschman cerró su libro con la lealtad, el apego que hace que la gente se quede y pelee un poco más. Un colegio de barrio se gana esa lealtad cuando las familias ven que hablar sirve para cambiar las cosas.
Preguntas y respuestas
¿Qué dijo Hirschman sobre las escuelas?
En Salida, voz y lealtad (1970), Albert O. Hirschman usó la escuela pública como ejemplo de cómo la salida puede debilitar una organización: si los padres más preocupados por la calidad se llevan a sus hijos a la privada cuando la escuela pública empeora, esta pierde a quienes más podían presionar para mejorarla. El economista Phillip Magness cita ese pasaje en su análisis de los cheques escolares.
¿Qué diferencia hay entre salida y voz?
La salida es irse: cambiar de colegio, de producto o de país. La voz es quedarse e intentar cambiar las cosas desde dentro, quejándose, organizándose o participando en las decisiones. Hirschman sostenía que las organizaciones se recuperan mejor cuando existen las dos y ninguna ahoga a la otra.
¿Cuántos alumnos van a la concertada en España?
Según los Datos y cifras del curso 2024-2025 del Ministerio de Educación, en 2023-2024 el 24,4 % del alumnado de régimen general estudiaba en centros concertados, el 66,9 % en públicos y el 8,8 % en privados. En Primaria y ESO el peso de la concertada es mayor: 28,2 % y 29,0 %.
¿La libertad de elección de centro aumenta la segregación?
Puede hacerlo. La revisión de la OCDE de 2015 sobre Suecia concluyó que su reforma de 1992 aumentó la segregación social y étnica, aunque los investigadores suecos del IFAU atribuyen a la elección una parte relativamente pequeña del aumento. Cataluña muestra la otra cara: tras un pacto de 2019 y un decreto de admisión de 2021, la segregación medida por alumnado extranjero bajó en torno a una quinta parte.
Fuentes
- School Vouchers and the Inverse-Hirschman Scenario. Econlib (2017)
- The Problem of Public Schools in a Liberal Democracy: Insights from Hirschman's Exit, Voice, and Loyalty. David Labaree (2021)
- Todo lo que debes saber de PISA 2022 sobre equidad. EsadeEcPol (2023)
- Improving Schools in Sweden: An OECD Perspective. OCDE (2015)
- El decret d'admissió de l'alumnat (Destil·lats d'Educació 37). Diputació de Barcelona (2025)
- Datos y cifras. Curso escolar 2024/2025. Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (2024)