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Demsas frente a Madden y Marcuse: ¿la crisis de la vivienda es de oferta o de poder?

Un libro culpa a los vetos locales de que falten casas. El otro, al mercado por convertir la vivienda en activo. El centro radical necesita los dos y una pregunta más.

Ilustración de cómic: Lucía con un megáfono, Theo con un libro y Sami levantando una llave en el Barrio Grúa, junto a una balanza que pesa una casa roja frente a un montón de casitas verdes.

En resumen

On the Housing Crisis, de Jerusalem Demsas, sostiene que la política local, en manos de los pocos que se oponen a construir, crea la escasez que dispara los precios. En defensa de la vivienda, de David Madden y Peter Marcuse, sostiene que la vivienda se ha convertido en mercancía y que la crisis forma parte del propio sistema. Los dos aciertan en algo: España necesita muchas más viviendas y seguridad para quienes ya viven en ellas. La síntesis del centro radical lleva la decisión de cuánto construir a una escala donde cuenten los futuros vecinos y une esa oferta a vivienda permanente fuera de la especulación.

Ideas clave

  • Demsas sostiene que el poder urbanístico descentralizado permite a unos pocos opositores locales bloquear las viviendas que necesitan todos los demás, y quiere subir las palancas a un nivel superior de gobierno.
  • Madden y Marcuse sostienen que la vivienda se ha convertido en mercancía y que la crisis es el estado normal para los inquilinos pobres y de clase trabajadora.
  • Su remedio es desmercantilizar la vivienda: contratos seguros, vivienda pública y límites a la especulación, sea cual sea la forma de tenencia.
  • España tiene los dos problemas a la vez: faltan viviendas en las ciudades a las que va la gente y los inquilinos tienen poca seguridad.
  • La síntesis construye mucho, decide el crecimiento a escala metropolitana o regional y mantiene una parte de lo construido fuera del mercado especulativo para siempre.

Dos libros breves, publicados con ocho años de diferencia, resumen la discusión que parte en dos el debate sobre la vivienda en Europa tanto como en Estados Unidos. Jerusalem Demsas, periodista de The Atlantic, reunió sus reportajes en On the Housing Crisis: Land, Development, Democracy (Atlantic Editions, 2024). El sociólogo David Madden y el urbanista Peter Marcuse escribieron In Defense of Housing: The Politics of Crisis (Verso, 2016), que Capitán Swing publicó en España como En defensa de la vivienda. Leídos juntos, explican por qué el debate español sobre la vivienda da vueltas en círculo, y también enseñan la salida.

Esta semana el programa trabaja los problemas de vivienda que planteó Democracia 21 en su discurso de presentación, y uno de ellos es justo el enfrentamiento entre inquilinos y propietarios. Estos dos libros son esa pelea en su versión más inteligente.

Demsas: la escasez se fabrica en lo local

El argumento de Demsas parte de una observación sencilla. Su editorial, Zando, presenta el libro como el relato de cómo la política local ha alimentado una emergencia nacional: los gobiernos locales se ponen del lado de los pocos que se oponen a construir, con un coste enorme para todos los demás. En una entrevista con The Urbanist cuando salió el libro, describió el problema como un poder repartido entre decenas de miles de cargos locales, cada uno capaz de decir que no. Quienes acuden a oponerse son los que ya viven allí. Quienes vivirían en las casas nuevas todavía no votan en ese barrio.

Demsas tiene cuidado con los motivos de los vecinos. Cuando la gente habla del valor de su propiedad, dijo a The Urbanist, usa un término comodín para lo que considera una buena vida, y buena parte de la oposición nace de una sensación difusa de que el cambio puede empeorar las cosas. Ella no desprecia ese sentimiento. Simplemente se niega a que fije la oferta de vivienda de toda una región. Su remedio, en sus propias palabras, es mover las palancas del poder del nivel local al estatal, y que los votantes conviertan la construcción de más viviendas en una exigencia central a quienes eligen.

Para un lector español esto suena conocido. Nuestro artículo sobre la falta de vivienda en España siguió las cifras de Jorge Galindo sobre las pocas viviendas que hoy termina el país. La clasificación del suelo, los planes generales y las licencias dependen sobre todo de ayuntamientos y comunidades autónomas, y cada capa puede parar un proyecto.

Madden y Marcuse: la crisis es el funcionamiento normal

Madden y Marcuse empiezan en otro sitio. La página de Verso resume su tesis: las casas se están convirtiendo en mercancías, la desigualdad urbana se agudiza y el beneficio ha pasado a importar más que la necesidad social. Sostienen que pequeños cambios de política no resolverán la crisis, porque tiene raíces políticas y económicas profundas.

En un extracto que publicó Verso van más allá. La propia idea de una crisis de la vivienda, escriben, tiene carga política, porque para las comunidades pobres y de clase trabajadora la crisis es lo normal. El sistema produce el resultado para el que está diseñado y reparte la vivienda como una mercancía que enriquece a unos pocos. La reseña de Gerald Koessl en People, Place and Policy explica su concepto central, la alienación residencial: vivir la casa como algo precario, un lugar que puedes perder, en lugar de como un hogar. Su respuesta, tal como la resume Koessl, es desmercantilizar la vivienda y ofrecer opciones seguras sea cual sea la forma de tenencia.

Madden recorrió España en 2019 y se reunió con activistas del sindicalismo de inquilinos y con la PAH, el movimiento que nació de los desahucios hipotecarios. Contó a El Salto que los gobiernos habían impulsado activamente la mercantilización de la vivienda y defendió una desmercantilización parcial en forma de vivienda pública. El libro llegó a un país que había vivido una burbuja, un estallido y una ola de desahucios, así que aquí encontró lectores.

En qué acierta cada uno

Demsas acierta en que hay escasez y en que la fabrican las normas y quien sabe usarlas. Una ciudad que suma empleo y vecinos durante diez años mientras bloquea viviendas verá subir precios y alquileres, sea quien sea el dueño de los pisos. Madden y Marcuse aciertan en que una casa también es una relación de poder. Una inquilina con un contrato corto en un mercado tenso tiene muy poca capacidad de negociar, y la oferta que llegue dentro de diez años no le sirve este invierno. También aciertan en que una vivienda comprada como plan de pensiones da a su dueño motivos para querer que los precios sigan subiendo, y eso alimenta los mismos vetos locales que describe Demsas.

Cada libro tiene además su punto ciego. Madden y Marcuse desdeñan las reformas de eficiencia, y la vivienda desmercantilizada también hay que construirla, sobre suelo que alguien tiene que clasificar y urbanizar. Demsas dice menos sobre quienes ya alquilan mientras llega la nueva oferta.

La síntesis del centro radical

De la izquierda tomamos la idea de que la vivienda es un hogar antes que un activo, y de que un parque grande de viviendas fuera del mercado especulativo da a los inquilinos seguridad real. De la tradición liberal de mercado tomamos la idea de que la escasez la producen las normas, y de que dejar construir donde la gente quiere vivir es lo que baja los precios. La idea que no encaja en ningún bando es la pregunta de Demsas sobre la escala, llevada más lejos: decidir cuánto crece una ciudad en el nivel donde cuentan los futuros vecinos, el área metropolitana o la comunidad autónoma, y dejar al nivel local la decisión de cómo crece bien, sus calles, su diseño, sus servicios.

Juntas, la posición queda así. Una comunidad fija objetivos de vivienda vinculantes para su área metropolitana y clasifica y urbaniza el suelo necesario para cumplirlos. Los ayuntamientos conservan voz real sobre el diseño y el espacio público, con plazos. Una parte importante de las nuevas viviendas la construyen promotores públicos y sin ánimo de lucro, y se mantiene asequible para siempre, de modo que la oferta añadida también amplía la vivienda desmercantilizada que piden Madden y Marcuse. Los inquilinos tienen mientras tanto reglas estables y previsibles. Cada tradición consigue lo que teme perder, y la herramienta del otro bando es lo que lo hace posible. Esa combinación es la que los artículos de esta semana van a poner a prueba, problema por problema.

Preguntas y respuestas

¿De qué trata On the Housing Crisis, de Jerusalem Demsas?

Es una antología breve de sus reportajes en The Atlantic, publicada por Atlantic Editions en 2024. Sostiene que los gobiernos locales se ponen del lado de los pocos que se oponen a nuevas viviendas, y que eso crea la escasez que hay detrás de los precios altos y del sinhogarismo.

¿Qué es la alienación residencial de Madden y Marcuse?

Vivir la vivienda como algo precario y fuera de tu control, un sitio que puedes perder en cualquier momento, en lugar de como un hogar. Para ellos es consecuencia de tratar la vivienda ante todo como mercancía.

¿Construir más viviendas baja los alquileres?

Quienes defienden la oferta, como Demsas, dicen que sí, con el tiempo, donde la causa es la escasez. Madden y Marcuse dicen que la oferta por sí sola deja intacto el reparto de la vivienda y del poder. El centro radical toma en serio las dos cosas: construir más y proteger a quien vive ahí hoy.

Fuentes

  1. On the Housing Crisis. Zando / Atlantic Editions (2024)
  2. Jerusalem Demsas on How Housing Became a Crisis. The Urbanist (2024)
  3. In Defense of Housing. Verso (2016)
  4. Whose crisis? For the oppressed, housing is always in crisis. Verso (David Madden y Peter Marcuse) (2016)
  5. Book review: In Defense of Housing: The Politics of Crisis. People, Place and Policy (Gerald Koessl) (2017)
  6. David Madden: «La desigualdad es lo que define el modelo urbano actual». El Salto (2019)

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