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Vivienda social en España y Europa: lo que muestra Housing Europe 2025 y por qué ya no se hace VPO

El alquiler social público es el 1,7 % de las viviendas en España; en Austria, la vivienda social es el 23,5 %. Por qué la VPO dejó de salir a cuenta.

Ilustración de cómic: Carmen sostiene un libro de cuentas, Elena señala un mapa de Europa y Nora lleva un plano en el Barrio Grúa, junto a una tarta de viviendas con una porción verde y otra dorada que se levanta.

En resumen

Según The State of Housing in Europe 2025 de Housing Europe, el alquiler social público supone en torno al 1,7 % del parque de viviendas de España, frente al 23,5 % de vivienda social en Austria; la OCDE sitúa la media de la UE en el 8 %. España construyó vivienda protegida sobre todo para venderla, y la producción cayó a 11.104 viviendas en 2025 porque los costes de construcción subieron más que los precios máximos. La respuesta del centro radical paga un precio regulado que siga a los costes, mantiene las viviendas protegidas para siempre y crea un sector de entidades de vivienda de beneficio limitado al estilo austriaco.

Ideas clave

  • Housing Europe cifra el alquiler social público en 318.000 viviendas, el 1,7 % del parque español; el Gobierno estima que toda la vivienda protegida ronda el 3,4 %.
  • La OCDE sitúa el alquiler social en el 8 % del parque de media en la UE; en Austria la vivienda social es el 23,5 % y en España, menos del 2 %.
  • La vivienda protegida española se hizo sobre todo para la venta; las calificaciones definitivas de VPO cayeron un 22,7 % en 2025, hasta 11.104, el 63,6 % de promotores privados.
  • Los costes de construcción subieron un 57 % entre 2019 y 2026 según el índice valenciano, mientras el precio regulado allí estuvo congelado de 2013 a 2023.
  • Las entidades austriacas de beneficio limitado tienen el 16,7 % del parque y suelen construir entre 15.000 y 16.000 viviendas al año.

Todo debate europeo sobre vivienda acaba haciendo la misma pregunta sobre España: ¿dónde está la vivienda social? Housing Europe, la federación de proveedores de vivienda pública, cooperativa y social, publica un informe país por país, The State of Housing in Europe, y su edición de 2025 responde con una cifra. El alquiler social público en España suma unas 318.000 viviendas, el 1,7 % de un parque de 18,5 millones, según el censo de 2021 y las estimaciones de la AVS, la asociación de gestores públicos de vivienda. El informe añade la estimación más amplia del Gobierno: la vivienda protegida de todo tipo, incluida la que se construyó para vender, ronda el 3,4 % del parque, y la vivienda pública, en torno al 1,7 %.

Comparado con Europa, el dato pesa. La base de datos de vivienda asequible de la OCDE sitúa el alquiler social en el 8 % del parque de media en la UE y en el 7 % en el conjunto de la OCDE, con los mayores porcentajes en Austria, Dinamarca y los Países Bajos y los menores en países como Portugal y España, por debajo del 2 %. El perfil austriaco de Housing Europe eleva la vivienda social allí al 23,5 % del parque.

Esto importa para uno de los problemas que planteó el discurso de presentación de Democracia 21: una regulación que encarece el metro cuadrado hasta que la vivienda social deja de salir a cuenta. Las cifras le dan la razón al diagnóstico.

Hecha para venderse

España sí construyó mucha vivienda protegida en su día. Su modelo era distinto. Housing Europe recuerda que la vivienda social en España, sobre todo a través de la VPO, ha priorizado históricamente la compra asequible frente al alquiler a largo plazo. El piso protegido se vendía a una familia a precio tasado y, pasado un tiempo, podía volver al mercado libre. El país gastó dinero público y se quedó con poco parque.

La Ley de Vivienda de 2023 intentó cambiarlo. El artículo 16 de la Ley 12/2023 fijaba reglas para que la vivienda protegida siguiera siéndolo, con un mínimo de 30 años en los casos excepcionales. El Tribunal Constitucional anuló ese artículo en mayo de 2024 (sentencia 79/2024), así que la regla estatal ha desaparecido. Sobrevive la reserva de suelo para vivienda protegida: el 40 % de la edificabilidad residencial en las nuevas urbanizaciones y el 20 % en el suelo urbanizado, recogida en la Ley de Suelo estatal.

Por qué ya nadie la construye

Las calificaciones definitivas de vivienda protegida que cuenta el Ministerio de Vivienda cayeron un 22,7 % en 2025, hasta 11.104, desde las 14.371 de 2024, según publicó Forbes en marzo de 2026. Los promotores privados hicieron el 63,6 %. Ese segundo dato es la clave. La mayor parte de la vivienda protegida en España la construyen empresas privadas a un precio máximo que fija cada comunidad, así que solo se construye cuando ese precio cubre el coste.

Durante años no lo ha cubierto. Fernando Cos-Gayón, director de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València, publicó en 2026 un informe sobre exactamente esto. Los costes de construcción, medidos con el índice valenciano de costes de edificación, subieron un 57 % entre 2019 y 2026. Mientras tanto, el precio regulado por metro cuadrado en la Comunitat Valenciana estuvo congelado en 1.212,80 euros desde 2013 hasta junio de 2023. Su conclusión es aritmética: ningún promotor puede construir cuando el coste supera el precio máximo al que puede vender.

Housing Europe también cuenta el lado humano. Entre 180.000 y 250.000 hogares están en listas de espera de vivienda social en España, con esperas de hasta cinco años en las grandes ciudades. El gasto público en vivienda está por debajo del 0,4 % del PIB, menos que la media de la UE. El informe cita una estimación del Banco de España según la cual harán falta 1,2 millones de viviendas nuevas hasta 2030, 800.000 asequibles y 400.000 sociales. Su recomendación para España es un marco nacional de inversión que garantice financiación continua para construir, rehabilitar y gestionar.

Lo que hace Austria

Austria enseña una tercera forma de hacerlo, fuera tanto del Estado casero como del promotor de mercado. El perfil de Housing Europe divide el 23,5 % de vivienda social austriaca en un 6,8 % de propiedad municipal y un 16,7 % de entidades de vivienda de beneficio limitado. Son entidades privadas, cooperativas y sociedades, con la rentabilidad tasada y obligadas a reinvertir sus excedentes en vivienda. Suelen construir entre 15.000 y 16.000 viviendas al año; en 2024 terminaron 14.000 y, con la subida de los costes de construcción y financiación, el informe espera que bajen a 11.000 o 12.000, un mínimo de varias décadas. Hasta el mejor modelo necesita que salgan las cuentas.

La respuesta del centro radical

La izquierda tiene razón en que España necesita un parque grande y permanente de alquiler social y asequible con dinero público estable detrás; un 1,7 % es muy poco para un país con estos alquileres. La tradición liberal de mercado tiene razón en que un precio regulado por debajo del coste no produce nada, y en que los promotores privados, que ya hacen la mayor parte de la vivienda protegida, responden a los precios. La idea que no encaja en ningún bando es la institución austriaca: promotores de beneficio limitado, privados en la forma y públicos en el propósito, cuya rentabilidad tasada y excedentes reinvertidos crean un parque que crece cada año y sigue siendo asequible.

Juntas, esas ideas dan cuatro medidas. Indexar el precio regulado a un índice oficial de costes de construcción, actualizado automáticamente cada año, para que nadie tenga que esperar una década a un decreto. Mantener protegidas para siempre las nuevas viviendas protegidas, mediante leyes autonómicas ahora que la regla estatal ha caído. Crear una figura legal de entidades de vivienda de beneficio limitado, con ventajas fiscales ligadas a la rentabilidad tasada y a la reinversión, y darles acceso a las reservas de suelo que la ley ya aparta. Y financiarlas de forma estable, que es donde encajarían la nueva categoría de ayudas de Estado del plan europeo y el fondo de vivienda que propone Democracia 21. El objetivo es un parque social que sume, año tras año, como el austriaco.

Preguntas y respuestas

¿Cuánta vivienda social tiene España?

El perfil de país de Housing Europe de 2025 cifra el alquiler social público en unas 318.000 viviendas, el 1,7 % del parque, a partir del censo de 2021 y de estimaciones de la AVS. La estimación del Gobierno para toda la vivienda protegida, incluida la de venta, ronda el 3,4 %.

¿Por qué se construye tan poca VPO en España?

Porque el precio máximo regulado deja a menudo de cubrir el coste de construir. Un informe de 2026 de la Universitat Politècnica de València calcula que los costes de construcción han subido un 57 % desde 2019, mientras el precio regulado valenciano estuvo congelado una década. Las calificaciones definitivas de VPO cayeron a 11.104 en 2025.

¿Qué es una entidad de vivienda de beneficio limitado?

Es un promotor y casero, a menudo una cooperativa o una sociedad, cuyo beneficio está limitado por ley y debe reinvertirse en vivienda. En Austria estas entidades tienen el 16,7 % del parque y suelen construir entre 15.000 y 16.000 viviendas al año.

Fuentes

  1. The State of Housing in Europe 2025: Spain. Housing Europe (2025)
  2. The State of Housing in Europe 2025: Austria. Housing Europe (2025)
  3. PH4.2 Social rental housing stock. OCDE, Affordable Housing Database (2025)
  4. El número de viviendas protegidas retrocedió un 22,7% en 2025 hasta las 11.104 unidades. Forbes España (2026)
  5. El incremento de los costes de construcción y la inviabilidad de la Vivienda de Protección Pública. Cátedra Observatorio de la Vivienda, Universitat Politècnica de València (2026)
  6. Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda. BOE (2023)

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