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Tecnología en la educación: lo que funciona según la evidencia y qué debe hacer España ahora

España digitalizó 278.449 aulas y acreditó a 666.318 docentes con fondos europeos. La evidencia dice que la tecnología funciona si sirve a la práctica y la corrección.

Ilustración de cómic: en el Jardín de Servidores, Nora señala con un plano, Lucía sostiene un libro y Marco levanta una calculadora junto a un portátil con una línea en escalera que sube hasta un punto dorado, al lado de un libro abierto.

En resumen

La evidencia sobre la tecnología en las aulas es clara en algunos puntos: los dispositivos y la conexión por sí solos rara vez mejoran los resultados, mientras que el software que deja practicar a cada alumno a su ritmo, sobre todo en matemáticas, y las herramientas que mejoran la retroalimentación sí ayudan. PISA 2022 asocia un uso moderado para aprender con mejores notas y un uso intenso de ocio con notas mucho peores. España ya ha gastado 1.285 millones de euros de fondos europeos en equipar aulas y acreditar docentes; el siguiente paso del centro radical es comprar herramientas como recomienda Jennifer Pahlka, en pequeño, probadas con el profesorado y evaluadas, y financiar solo lo que dé resultados.

Ideas clave

  • El Informe GEM 2023 de la UNESCO constata que hay poca evidencia sólida sobre el valor añadido de la tecnología digital en educación, y que buena parte procede de quienes la venden.
  • Una revisión de J-PAL de 126 estudios rigurosos concluye que repartir ordenadores y conexión por sí solo no suele mejorar las notas, mientras que el software que deja avanzar a cada alumno a su ritmo da buenos resultados, sobre todo en matemáticas.
  • En PISA 2022, el alumnado que usaba dispositivos por ocio en el centro hasta una hora al día sacó 49 puntos más en matemáticas que quien los usaba de cinco a siete horas.
  • El plan #DigEdu, financiado con 1.285 millones de NextGenerationEU, digitalizó 278.449 aulas y acreditó la competencia digital de 666.318 docentes.
  • Suecia decidió en 2023 destinar 685 millones de coronas a libros de texto impresos, después de que su ministra de Escuelas calificara la digitalización escolar de experimento.

El discurso de presentación de Democracia 21 en Madrid, el 10 de octubre de 2026, pidió que la tecnología fuera un pilar de la educación y que España mirara lo que hacen otros países. Es un buen instinto, y la evidencia de esos países ya es lo bastante sólida para saber qué tipo de tecnología ayuda a aprender.

Lo que dice la evidencia

El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de la UNESCO de 2023 empieza con una advertencia. La evidencia buena e imparcial sobre tecnología educativa escasea, mucha procede de las empresas que la venden, y los productos cambian cada 36 meses de media, más deprisa de lo que da tiempo a evaluarlos. Solo el 7 % de las empresas de tecnología educativa del Reino Unido había hecho ensayos aleatorios. El profesorado a menudo se siente poco preparado, y solo la mitad de los países tiene estándares de competencias digitales docentes. El informe encontró que en 14 países la mera cercanía de un móvil distraía al alumnado y perjudicaba el aprendizaje.

Cuando hay estudios rigurosos, apuntan en una dirección. J-PAL revisó 126. Los programas que solo reparten ordenadores y conexión a internet no suelen mejorar notas ni resultados en pruebas, aunque sí hacen que el alumnado maneje mejor el ordenador. El software de aprendizaje que permite a cada alumno avanzar a su propio ritmo ha mostrado un gran potencial, sobre todo en matemáticas. Los recordatorios por mensaje a familias y estudiantes tuvieron efectos modestos pero apreciables con un coste muy bajo. Los cursos mixtos funcionaron igual que los presenciales, y los cursos solo en línea, peor.

La Education Endowment Foundation inglesa tradujo ese tipo de evidencia en consejos para los centros. Su guía hace cuatro recomendaciones: partir de cómo va a mejorar la tecnología la enseñanza y el aprendizaje, y usarla para mejorar las explicaciones, la práctica del alumnado y la evaluación y la retroalimentación. El prólogo es tajante: comprar una tableta para cada alumno difícilmente subirá los resultados, y lo que puede hacerlo es la pedagogía que hay detrás de la herramienta.

PISA 2022 añade la otra columna de la cuenta. El informe de la OCDE sobre dispositivos constata que el alumnado que los usaba para aprender entre una y cinco horas al día solía rendir más que quien no los usaba. El problema era el ocio: quienes pasaban hasta una hora al día con dispositivos por ocio en el centro sacaban 49 puntos más en matemáticas que quienes pasaban de cinco a siete horas, descontado el origen social. De media en la OCDE, el 65 % del alumnado decía que sus propios dispositivos le distraían al menos en algunas clases de matemáticas, y quienes se distraían con los dispositivos de otros perdían el equivalente a tres cuartos de curso.

Suecia leyó pronto estas señales. En diciembre de 2022 su ministra de Escuelas, Lotta Edholm, escribió que la digitalización escolar había sido en gran medida un experimento, aunque reconocía ventajas reales a los libros digitales. En marzo de 2023 el Gobierno creó una ayuda de 685 millones de coronas para libros de texto y guías docentes, con algo más de 500 millones al año desde 2024; los libros con componentes digitales también entran.

Dónde está España

España ha hecho una gran inversión. Según el Ministerio de Educación en agosto de 2026, el plan #DigEdu, financiado con 1.285 millones de euros de NextGenerationEU, entregó 374.747 dispositivos frente a los 300.000 comprometidos, equipó 278.449 aulas con sistemas digitales interactivos frente a un objetivo de 240.000 y acreditó la competencia digital de 666.318 docentes, un 17 % más de lo previsto. A instalar y mantener las aulas interactivas fueron 821 millones.

España tiene, por tanto, el equipamiento y un profesorado formado. El dinero de recuperación se acaba, y la pregunta ahora es qué se ejecuta en esas pantallas y si sirve para que los niños aprendan más. La evidencia apunta a software de práctica y retroalimentación elegido con cuidado, y mucho menos a más equipos.

Un enfoque de centro radical

La izquierda acierta al ver la brecha digital entre centros como una cuestión de igualdad. Cada centro público, en un barrio rico o en uno pobre, necesita equipos que funcionen, una conexión digna y docentes que sepan usarlos, y eso exige dinero público cuando se acaben los fondos europeos, mantenimiento incluido. La tradición liberal acierta al pedir que el dinero público compre resultados. Las empresas que venden tecnología educativa a los colegios deberían presentar evidencia independiente de que su producto mejora el aprendizaje, y los centros deberían poder dejar las herramientas que no funcionan.

La idea que une ambas viene de Jennifer Pahlka. En Recoding America sostiene que los servicios públicos fallan cuando se especifican arriba y se pasan hacia abajo, y funcionan cuando equipos pequeños prueban con usuarios reales y ajustan sobre la marcha. Aplicado a la tecnología escolar: el ministerio y las comunidades compran en lotes pequeños, prueban cada herramienta primero en un grupo de centros voluntarios con el profesorado como usuario que le da forma, miden el progreso del alumnado frente a centros parecidos y amplían solo lo que funciona. Un catálogo compartido recoge cada herramienta con su evidencia, para que una directora de Soria vea qué funcionó en Zaragoza.

Raghuram Rajan aporta el propósito. En El tercer pilar ve la tecnología como una ayuda para el viejo problema de enseñar a la media: el alumnado trabaja el material a su nivel y el tiempo de clase se dedica a ayudar donde cada uno lo necesita. Es justo el uso que respaldan J-PAL y la EEF. Un colegio español que usa sus pantallas interactivas para explicar, software adaptativo para practicar matemáticas y cuestionarios digitales rápidos para corregir, y que guarda el móvil el resto de la jornada, está siguiendo la evidencia.

La regla que escribiríamos es sencilla: financiar el equipamiento y su mantenimiento en todos los centros como un deber público, y financiar el software solo cuando haya superado una prueba en aulas españolas.

Preguntas y respuestas

¿La tecnología mejora el aprendizaje en los colegios?

Depende de cómo se use. Una revisión de J-PAL de 126 estudios rigurosos concluye que repartir ordenadores y conexión por sí solo no suele subir las notas, mientras que el software de aprendizaje que permite a cada alumno avanzar a su ritmo da buenos resultados, sobre todo en matemáticas. La Education Endowment Foundation recomienda usar la tecnología para mejorar las explicaciones, la práctica y la evaluación y la retroalimentación.

¿Qué dice PISA sobre los dispositivos digitales?

El informe de la OCDE de 2024 sobre los datos de PISA 2022 constata que el alumnado que usaba dispositivos por ocio en el centro hasta una hora al día sacó 49 puntos más en matemáticas que quien los usaba de cinco a siete horas, una vez descontado el origen social. De media, el 65 % del alumnado decía distraerse con sus propios dispositivos al menos en algunas clases de matemáticas.

¿Qué ha hecho España para digitalizar los colegios?

Con el plan #DigEdu, financiado con 1.285 millones de euros de NextGenerationEU, España entregó 374.747 dispositivos, digitalizó 278.449 aulas con sistemas interactivos y acreditó la competencia digital de 666.318 docentes, un 17 % más que el objetivo, según el Ministerio de Educación en agosto de 2026.

¿Por qué Suecia volvió a los libros de texto en papel?

En 2022 la ministra sueca de Escuelas, Lotta Edholm, escribió que la digitalización escolar había sido en gran medida un experimento, y en marzo de 2023 el Gobierno creó una ayuda de 685 millones de coronas para libros de texto y guías docentes, con algo más de 500 millones al año desde 2024. Los libros con componentes digitales también pueden recibirla.

Fuentes

  1. Global Education Monitoring Report 2023: Technology in education, a tool on whose terms?. UNESCO (2023)
  2. Students, digital devices and success. OCDE (2024)
  3. Will technology transform education for the better?. J-PAL (2019)
  4. Using Digital Technology to Improve Learning: Guidance Report. Education Endowment Foundation (2019)
  5. Regeringen gör det möjligt för skolor att söka bidrag för fler läroböcker. Gobierno de Suecia (2023)
  6. Acreditada la competencia digital de más de 665.000 docentes. La Moncloa (2026)

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