Ideas e historiaInterpretación
Raghuram Rajan y «El tercer pilar» explicado: mercado, Estado y la comunidad olvidada
Rajan sostiene que el mercado y el Estado crecieron mientras el barrio se marchitaba. Qué significa su «localismo inclusivo» para la escuela y España.
En resumen
En «The Third Pillar» (2019), Raghuram Rajan sostiene que una sociedad se apoya en tres pilares, el mercado, el Estado y la comunidad local, y que la tecnología y la globalización reforzaron los dos primeros mientras la comunidad se quedaba atrás. En la educación eso se ve en la clasificación de las familias: quien puede se muda a los barrios con los compañeros de clase mejor preparados y los demás se quedan con escuelas más débiles. Su respuesta es el «localismo inclusivo»: más poder y dinero para las comunidades locales, con muros bajos para que no puedan cerrar el paso a los recién llegados. Para el centro radical es una tercera pata útil entre mercado y Estado, y necesita reglas nacionales que mantengan bajos esos muros.
Ideas clave
- Rajan, economista de la Booth School de la Universidad de Chicago, ex economista jefe del FMI y ex gobernador del banco central de la India, publicó «The Third Pillar» en 2019 (Penguin Press).
- Los tres pilares son el mercado, el Estado y la comunidad próxima: el barrio, el municipio, su gobierno local y sus escuelas.
- Sostiene que el mercado y el Estado crecieron con la tecnología mientras la comunidad se marchitaba, y que eso ayuda a explicar la rabia populista en los lugares que se quedaron atrás.
- En educación describe la «secesión de los que triunfan»: los padres se mudan a las zonas con los compañeros mejor preparados y la zonificación excluyente deja fuera a las familias más pobres.
- Su remedio, el localismo inclusivo, descentraliza poder y financiación y mantiene bajos los muros alrededor de las comunidades.
Raghuram Rajan ha pasado su carrera dentro de las dos grandes instituciones de la vida económica moderna. Enseña en la Booth School of Business de la Universidad de Chicago desde principios de los noventa y, entre medias, fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional y gobernador del Banco de la Reserva de la India. En The Third Pillar: How Markets and the State Leave the Community Behind («El tercer pilar: cómo el mercado y el Estado dejan atrás a la comunidad»), publicado por Penguin Press en 2019, defiende que esas dos instituciones se han hecho tan fuertes que han desplazado a la tercera cosa sobre la que se sostiene una sociedad: la comunidad donde la gente vive de verdad.
Para una semana dedicada a la movilidad social y a los jóvenes, el libro es un buen punto de partida, porque las páginas más afiladas de Rajan hablan de la escuela y de quién tiene oportunidades.
Tres pilares
Rajan define los pilares con cuidado. El mercado son los mercados de bienes, de trabajo y de capital, más las empresas, y su función es elevar la productividad y ampliar la libertad de elegir. El Estado es el ejecutivo, los tribunales y el legislativo, sobre todo en el plano nacional: da seguridad y justicia, construye las capacidades de la gente antes de que llegue al mercado mediante la escuela y la recoge después con el seguro de desempleo, la sanidad y las pensiones. La comunidad es la próxima: el barrio, el pueblo, el municipio, su gobierno local e instituciones locales como la escuela.
La comunidad hace muchas de las mismas cosas que el Estado, explicó Rajan al presentar el libro en la Brookings en febrero de 2019, y funciona con relaciones personales: la gente recibe apoyo por quién conoce y por quién es. Es fuente de identidad y de valores, enseña a los niños antes de que lleguen al colegio, tapa agujeros de la red de protección y es el lugar más fácil para organizarse políticamente. Insiste en la comunidad local y física, porque allí es más sencillo construir confianza y compromisos largos que en internet.
La primera mitad del libro es historia. Según la resumió Edward Glaeser en su reseña para el Wall Street Journal, las comunidades medievales eran casi autosuficientes; la tecnología militar y del transporte exigió después Estados más grandes, que trajeron caminos, ciudades y mercados más amplios, y a medida que crecían Estado y mercado la comunidad se debilitaba. El Estado de bienestar asumió lo que antes hacían las parroquias. Durante mucho tiempo eso pareció progreso, y en gran parte lo fue. Luego la revolución de la información elevó el premio a la cualificación, concentró la prosperidad en los grandes núcleos y dejó decaer a las ciudades periféricas. Rajan lee la rabia populista de la última década, de izquierda y de derecha, como un diagnóstico correcto de ese desequilibrio seguido de malos remedios.
La secesión de los que triunfan
Aquí entra la escuela. La tecnología elevó el rendimiento de las capacidades, sostiene Rajan, así que una buena escuela y un título pesan más que nunca. Los padres saben que también importan los compañeros de clase de su hijo: una clase en la que todos llegan bien preparados avanza más deprisa. Así que las familias con medios se mudan al mejor barrio que pueden pagar. Rajan lo llama la «secession of the successful», la secesión de los que triunfan. Las comunidades mezcladas se parten en comunidades prósperas y comunidades que se hunden, y quien se queda atrás recibe escuelas más débiles, peor acceso a la universidad y menos oportunidades de montar un negocio. En Estados Unidos, añade, las normas de zonificación impiden que las familias más pobres los sigan, porque prohíben los bloques de pisos que podrían pagar.
España tiene su propia versión. Las familias compiten por plaza en los colegios con mejor fama, muchas veces a través del domicilio, y nuestra semana 3 mostró cómo el precio de la vivienda decide quién puede vivir cerca de ellos. El relato de Rajan explica por qué la movilidad social y la vivienda son un mismo problema.
Localismo inclusivo
Su remedio tiene dos mitades. La mitad local: bajar decisiones y dinero a las comunidades, porque conocen sus necesidades, y dejar que lo gasten en lo que quieran, mejores escuelas, un centro de formación profesional, un taller para pequeños emprendedores. Glaeser señala que Rajan rechaza instrumentos centralizados como el Common Core estadounidense y prefiere objetivos mínimos amplios, dejando los métodos a cada escuela. El Gobierno nacional mantiene una red de protección básica, mercados abiertos y educación gratuita hasta el nivel de los community colleges, que Rajan considera el mínimo para un empleo digno hoy.
La mitad inclusiva: el Estado y el mercado mantienen bajos los muros alrededor de las comunidades. La zonificación que deja fuera a las familias más pobres tiene que revisarse, aunque dé a un lugar una identidad fuerte. Rajan admite que es un equilibrio difícil y dice que, cuando chocan, prefiere la inclusión. También ve la tecnología del lado de la solución en la escuela: el alumno estudia el material en casa y usa la clase para recibir ayuda en su propio nivel, lo que alivia el viejo dilema de enseñar al alumno medio.
Qué dicen los críticos
Diana Thomas, en su reseña, lo considera un diagnóstico importante y solo el comienzo de una teoría: el concepto de comunidad queda flaco y la tensión entre una identidad local densa y la apertura es el nudo que el libro deja sin desatar. Cree que Rajan podría haberse apoyado en Elinor Ostrom, cuyos principios de diseño explicamos en la semana 2. Glaeser, más comprensivo, duda de que el poder local haga los lugares más acogedores, porque muchos municipios ya usan el urbanismo para dejar fuera a los pobres; aun así, concluye que merece la pena probar.
Qué toma de aquí el centro radical
La izquierda tiene razón, y Rajan le da la razón, en que un mercado que premia tanto la cualificación hace que las familias se separen por renta y deja menos a los hijos de los lugares en apuros, así que el dinero público tiene que construir capacidades justo allí. La tradición liberal de mercado acierta en que las decisiones y los presupuestos funcionan mejor cerca de la gente a la que afectan, con reglas nacionales reducidas al mínimo. Lo que no encaja en ninguna de las dos es el paquete concreto que Rajan llama localismo inclusivo: poder real y dinero para la escuela y el ayuntamiento del barrio, y reglas nacionales cuya tarea principal es mantener abiertas esas comunidades. En España eso significa que la escuela gana voz sobre cómo enseña y más dinero donde la necesidad es mayor, y que el municipio pierde la capacidad de bloquear las viviendas que permitirían a familias más pobres mudarse allí.
Esa combinación es el hilo de esta semana. Las oportunidades de un niño dependen a la vez de la familia, la escuela, el barrio y el Estado, y el discurso de Democracia 21 que enmarca esta serie sitúa la recuperación de la movilidad social como la primera prioridad de España. Rajan nos da una manera de pensar en el pilar que casi todas las políticas de movilidad olvidan.
Preguntas y respuestas
¿Qué es el tercer pilar según Raghuram Rajan?
La comunidad local: la gente que te rodea, el barrio, el pueblo o la ciudad, su gobierno local e instituciones como la escuela. Rajan la sitúa junto al mercado y al Estado y defiende que una sociedad funciona cuando los tres están en equilibrio.
¿Qué es el localismo inclusivo?
La propuesta de Rajan de bajar decisiones y financiación a las comunidades locales manteniéndolas abiertas. La parte local significa que las comunidades deciden más y gastan su propio dinero; la parte inclusiva, que el Estado y el mercado les impiden levantar muros, por ejemplo con una zonificación que excluye a los más pobres.
¿Qué dice «El tercer pilar» sobre la educación?
Que la tecnología elevó el premio a las capacidades, así que la buena escuela importa más, y que las familias se agrupan en barrios con compañeros de clase bien preparados. Quien se queda atrás recibe escuelas más débiles y menos oportunidades. Rajan quiere que las comunidades tengan más voz y más dinero sobre sus escuelas, y ve en la tecnología una ayuda para que el profesor atienda a cada alumno en su nivel.
¿Cuáles son las principales críticas a «El tercer pilar»?
Reseñistas como Diana Thomas señalan que la idea de comunidad queda poco desarrollada y que la tensión entre identidad local fuerte y apertura queda sin resolver. Edward Glaeser duda de que más poder local haga los lugares más acogedores, porque muchos municipios ya usan el urbanismo para dejar fuera a la gente.
Fuentes
- Raghuram Rajan's latest book explores how stronger communities can save capitalist democracies. University of Chicago Booth School of Business (2019)
- The Third Pillar: How markets and the state leave the community behind (transcripción del acto). Brookings Institution (2019)
- 'The Third Pillar' Review: Why Washington Is the Problem. Manhattan Institute (Edward L. Glaeser, The Wall Street Journal) (2019)
- 'The Third Pillar' by Raghuram Rajan (reseña de Diana Thomas). CEME (2020)