Democracia e institucionesPropuesta

Diputados que vuelvan a su circunscripción: listas cerradas, provincias y un plan para rendir cuentas

Democracia 21 quiere a los diputados en su circunscripción cada quince días. La visita funciona cuando el escaño depende de los votantes. Así se consigue.

Ilustración de cómic: Lucía saluda con su megáfono, Carmen señala con una papeleta y Marco sostiene su libro de cuentas en los soportales del ayuntamiento, junto a una papeleta con una marca dorada y un camino punteado que lleva a una casa verde azulada con la puerta dorada.

En resumen

Los diputados españoles se eligen en listas provinciales cerradas y bloqueadas: su escaño depende del puesto que les da el partido y el votante no puede cambiar el orden. Democracia 21 propone que vuelvan a su circunscripción al menos cada dos semanas a escuchar. La respuesta del centro radical añade un voto preferencial sencillo, como el sueco, dentro de las mismas provincias y del mismo sistema proporcional, semanas de circunscripción en el calendario del Congreso y un registro público del trabajo local de cada diputado. La lección de Hirschman se cumple: la voz se escucha cuando tiene consecuencias para quien escucha.

Ideas clave

  • España elige 350 diputados en circunscripciones provinciales, con D'Hondt y un umbral del 3 %, en listas cerradas y bloqueadas: la papeleta con nombres tachados o reordenados es nula.
  • Democracia 21 propuso el 10 de octubre de 2026 que los diputados vuelvan a su circunscripción al menos cada dos semanas a rendir cuentas.
  • El Consejo de Estado recomendó en 2009 desbloquear las listas mediante el voto preferencial, y el acuerdo PSOE–Ciudadanos de 2016 también incluía desbloquearlas.
  • Suecia ofrece un modelo sencillo: el votante puede marcar un candidato, y quien recibe la marca de al menos el 5 % de los votantes de su partido en la circunscripción sube en la lista.
  • Nuestro plan: una sola marca de preferencia dentro del sistema provincial y proporcional actual, semanas de circunscripción en el calendario y un registro público del trabajo local de cada diputado.

Entre las ideas del discurso con el que Miriam González presentó Democracia 21, el 10 de octubre en Madrid, hay una que suena casi doméstica. Los diputados, dijo, deberían volver a sus circunscripciones al menos cada dos semanas y rendir cuentas ante quienes los votaron. The Objective lo contó como obligar a los parlamentarios a volver a su circunscripción a hacer su trabajo cada quince días; Infobae, como obligarles a rendir cuentas ante sus votantes con esa frecuencia. Va junto a la limitación de mandatos y el recorte de subvenciones a los partidos, en la parte del discurso sobre una política a la que se viene a servir.

Nos gusta el instinto, y para que funcione hay que cambiar para qué sirve la visita. Un diputado que pasa un viernes de cada dos en Soria o en Cádiz escuchando a la gente sigue debiendo el escaño a quien hizo la lista. La visita quincenal necesita un motivo para importar, y en España ese motivo está en la ley electoral. Volveremos sobre el discurso completo durante la semana; esta es la pieza sobre la representación.

Cómo consigue el escaño un diputado español

El artículo 68 de la Constitución fija la provincia como circunscripción y pide representación proporcional. La LOREG hace el resto. El Congreso tiene 350 diputados; cada provincia parte de dos, Ceuta y Melilla tienen uno cada una y los 248 restantes se reparten según la población. Dentro de cada provincia, los partidos necesitan el 3 % de los votos y los escaños se asignan con los divisores de D'Hondt. El artículo 163 dice después que los escaños van a los candidatos por el orden en que aparecen en la lista.

Ese orden es del partido. El artículo 96 declara nula la papeleta en la que el votante ha añadido, tachado o cambiado de orden algún nombre. Las listas son cerradas y bloqueadas. En la práctica, la carrera de un diputado depende del puesto que le asigna su partido, y ese puesto se decide en Madrid o en la sede regional. Visitar la circunscripción es buena educación. Contentar a quien hace las listas es lo que te mantiene en el escaño.

España ya usa otro sistema en las mismas elecciones. Para el Senado, la LOREG establece que las candidaturas son individuales a efectos de votación, y cada elector puede marcar hasta tres candidatos en su provincia, de cualquier lista. El Consejo de Estado lo estudió en su informe de 2009 sobre la reforma electoral y constató que muy pocos electores componen su propia lista con nombres de candidaturas distintas, y que los resultados se parecen mucho a los que darían listas cerradas. Las listas abiertas del todo cambian poco cuando a la gente le resultan complicadas.

El mismo informe hizo una recomendación que sigue siendo el mejor punto de partida. Consideró más prudente desbloquear las listas mediante el voto preferencial, propuso ensayarlo primero en elecciones europeas o autonómicas y descartó las listas abiertas. En febrero de 2016, el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos incluía también desbloquear las listas y aumentar la proporcionalidad. Diez años después, nada se ha movido.

La lección de Hirschman para la visita quincenal

Salida, voz y lealtad (1970), de Albert O. Hirschman, explica cómo se enteran las organizaciones de que van a peor. Sus miembros pueden irse, que es la salida, o protestar y organizarse, que es la voz. Hirschman sostiene, como contamos en nuestro artículo sobre el libro, que la voz funciona mejor cuando la organización tiene un motivo para escuchar, y que cuando no lo tiene los miembros más exigentes son los primeros en marcharse.

Los votantes españoles que se sienten ignorados han usado sobre todo la salida: la abstención, los partidos nuevos, el voto con la nariz tapada. La visita quincenal abre un canal para la voz. Por sí sola, el diputado que escucha en el ayuntamiento tiene pocos motivos para actuar sobre lo que oye. Si los votantes deciden en parte qué candidatos de la lista ocupan los escaños, cada una de esas conversaciones empieza a contar.

El plan del centro radical

Cada tradición pone una pieza. La izquierda insiste en que cada ciudadano merece un representante que le escuche, y en que el poder debe responder ante los votantes corrientes antes que ante los aparatos de partido. La derecha y la tradición liberal de mercado quieren que los candidatos compitan con su propio historial y que cada votante, como individuo, pueda elegir a la persona además de la marca. Hirschman aporta la pieza que no encaja en ningún bando: la voz funciona cuando tiene consecuencias. Juntas, dan un plan corto.

Una marca de preferencia. Se mantienen las provincias, los 350 escaños, D'Hondt y el umbral. Los escaños se reparten entre partidos exactamente igual que hoy. Se añade una marca opcional junto a un candidato de la lista que se vota. Suecia lo hace así: el elector puede marcar a un candidato, y quien recibe la marca de al menos el 5 % de los votantes de su partido en la circunscripción sube en la lista. La proporcionalidad queda intacta, la papeleta sigue siendo sencilla, algo importante después de lo que vio el Consejo de Estado en el Senado, y el partido conserva el orden por defecto para quien no marque a nadie. Siguiendo el consejo del propio Consejo, se prueba primero en elecciones europeas o autonómicas y se mide qué pasa.

Semanas de circunscripción en el calendario. El Congreso ya publica un calendario de sesiones plenarias con semanas marcadas sin pleno. Basta con fijar por reglamento una semana al mes como semana de circunscripción, como quiere Democracia 21, y protegerla de la agenda de las comisiones.

Un registro público. Cada diputado publica en la web del Congreso dónde ha celebrado reuniones abiertas y qué preguntas o enmiendas han salido de ellas. Votantes y periodistas pueden juzgar así si las visitas son reales, y el voto preferencial les da una manera de actuar en consecuencia.

El sistema mixto alemán, en el que el primer voto elige a un candidato de distrito y el segundo, que decide el reparto de escaños, elige a un partido, es el otro modelo que suele salir. Obligaría a redibujar el mapa de 52 circunscripciones y a una reforma mucho mayor de la regla provincial de la Constitución. El voto preferencial consigue buena parte de la ganancia cambiando una sola ley.

Hay un riesgo que el Consejo de Estado también nombró: el voto personal puede alimentar el clientelismo, con candidatos que compiten repartiendo favores. Es una preocupación seria en una semana en la que escribimos sobre clientelismo y crecimiento. La respuesta está en el registro y en las reglas de gasto que lo acompañan: cuentas de campaña transparentes por candidato y los mismos límites para todos los de la lista. Un diputado que vuelve cada quince días a escuchar, sabiendo que quienes le escuchan a él pueden subirle o bajarle en la lista, es el representante que describe González. La ley puede convertirlo en lo normal.

Preguntas y respuestas

¿Las listas electorales en España son cerradas?

En el Congreso, sí. Las listas son cerradas y bloqueadas: se vota una lista de partido y no se puede cambiar su orden, y la LOREG (artículo 96) declara nula la papeleta en la que se añaden, tachan o reordenan nombres. Los escaños se adjudican en el orden que fijó el partido.

¿Qué diferencia hay entre listas cerradas y abiertas?

Con listas cerradas y bloqueadas, el partido decide quién sale primero. Con voto preferencial, el votante puede marcar un candidato de la lista que elige y hacerle subir. Con listas abiertas, como en el Senado, se pueden escoger candidatos de partidos distintos.

¿Qué propuso Democracia 21 sobre los diputados y sus circunscripciones?

En el discurso de presentación del 10 de octubre de 2026, Miriam González propuso que los diputados vuelvan a sus circunscripciones al menos cada dos semanas a rendir cuentas ante sus votantes, según recogieron The Objective e Infobae. La cobertura no menciona cambios en el sistema electoral.

¿Un voto preferencial rompería la proporcionalidad?

No. Los escaños se seguirían repartiendo entre partidos con D'Hondt en cada provincia. El voto preferencial solo cambia qué candidatos de cada partido ocupan esos escaños.

Fuentes

  1. Miriam González: «A la política se viene a servir, no a colocarse». The Objective (2026)
  2. Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. BOE (1985)
  3. Informe del Consejo de Estado sobre las propuestas de modificación del régimen electoral general. Consejo de Estado (2009)
  4. Val till riksdagen. Sveriges riksdag
  5. Arithmetic of elections. Deutscher Bundestag
  6. Exit, Voice, and Loyalty: Responses to Decline in Firms, Organizations, and States. CASBS, Stanford University (1970)

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