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Marc Dunkelman y «Why Nothing Works» explicado: Hamilton, Jefferson y el veto progresista
El libro de Dunkelman de 2025 culpa a la desconfianza de la izquierda hacia el poder de un Estado que no sabe construir. Qué dice, qué le critican y qué sirve en Europa.
En resumen
«Why Nothing Works: Who Killed Progress—and How to Bring It Back» (PublicAffairs, 2025), de Marc J. Dunkelman, sostiene que los progresistas estadounidenses usaron antes el poder concentrado para construir y después de Robert Moses se volvieron contra él, llenando el Estado de evaluaciones, pleitos y derechos de participación que permiten a casi cualquiera frenar un proyecto. Su remedio es el equilibrio: dar a las comunidades voz sin veto. Sus críticos dicen que las recetas son vagas y que el relato deja fuera a los conservadores. Para Europa, la lección útil es resolver la participación al principio, en la fase de planificación, y dejar que los proyectos aprobados avancen rápido, como ya hace la UE con las renovables.
Ideas clave
- «Why Nothing Works» lo publicó PublicAffairs el 18 de febrero de 2025; Marc J. Dunkelman trabajó más de una década para congresistas demócratas y es investigador de la Watson School de la Universidad de Brown.
- Su marco: un impulso hamiltoniano que concentra poder para resolver problemas y otro jeffersoniano que lo dispersa para proteger a la gente de las instituciones.
- Tras la época de Robert Moses, sostiene, reformas como la «máxima participación posible», las acciones colectivas y la evaluación ambiental dieron a casi todo el mundo una forma de parar las cosas.
- Su remedio, tal como lo resume Washington Monthly: dar a las comunidades voz sin veto y recortar las reformas sin destriparlas.
- Europa tiene su propia versión: la directiva de renovables pide a los Estados zonas de aceleración donde los permisos no pueden tardar más de 12 meses.
«Why Nothing Works: Who Killed Progress—and How to Bring It Back», de Marc J. Dunkelman, salió en PublicAffairs el 18 de febrero de 2025 y se ha convertido, junto a «Abundance», en uno de los textos clave del debate estadounidense sobre la capacidad del Estado. Dunkelman pasó más de una década trabajando para congresistas y senadores demócratas, escribió antes un libro titulado «The Vanishing Neighbor» y hoy es investigador de la Watson School de la Universidad de Brown. Ese origen importa, porque «Why Nothing Works» es un libro de un progresista sobre los progresistas. Su tesis es que la izquierda estadounidense construyó un Estado que no sabe construir.
El día 8 usamos a Dunkelman para explicar qué es la vetocracia. Aquí miramos el libro en sí: su historia, su remedio y sus críticos.
La historia que cuenta el libro
El libro arranca en la estación de Penn, en Nueva York, por la que Dunkelman pasaba a diario mientras leía la biografía de Robert Moses escrita por Robert Caro. Todo el mundo está de acuerdo en que la estación es lamentable, y apenas hay oposición organizada a una mejor. Aun así, no se ha reconstruido. Buscando al culpable, no encontró a ningún villano, solo a muchísimas personas e instituciones capaces, cada una, de decir que no.
Su explicación descansa en dos viejos instintos del reformismo estadounidense. El impulso hamiltoniano sube el poder hacia instituciones lo bastante fuertes para resolver problemas colectivos: presas, autopistas, salud pública, las agencias del New Deal. El impulso jeffersoniano lo baja para proteger a personas y comunidades de esas mismas instituciones. Los progresistas, dice Dunkelman, sostienen los dos a la vez. Quieren una burocracia poderosa para limitar la contaminación y temen una burocracia poderosa en todo lo demás. La presentación de la editorial lo resume en una frase: los reformistas pasaron a valorar más decirle la verdad al poder que ejercer ese poder para bien.
Robert Moses es la bisagra. Construyó parques, puentes y la autopista Cross Bronx, y arrasó barrios para hacerlo. La reseña de City Journal describe lo que vino después como una reacción jeffersoniana en los años sesenta que marcó el patrón de las décadas siguientes. Dunkelman la sigue en el programa de Acción Comunitaria de la Guerra contra la Pobreza, con su exigencia de la «máxima participación posible» de los pobres, que interpreta como la victoria del enfoque jeffersoniano sobre una alternativa más hamiltoniana. Después llegan las herramientas jurídicas. Como resume Alan Ehrenhalt en Washington Monthly, la reforma de 1966 de las normas sobre acciones colectivas, la ley nacional de política ambiental de 1970 y su equivalente californiana crearon requisitos de evaluación y vías de litigio que convirtieron los estudios de impacto en documentos de miles de páginas. Cada reforma respondía razonablemente a un abuso real. Juntas hicieron muy difícil sacar adelante el tren de alta velocidad de California y la vivienda nueva casi en cualquier sitio. Y, añade la editorial, el bloqueo resultante ha erosionado la confianza en las instituciones y ha abierto paso al populismo.
Qué propone a cambio
Dunkelman es prudente con su remedio. No quiere abolir la evaluación ambiental ni la participación vecinal. Washington Monthly resume su postura como dar a las comunidades voz sin veto y recortar las reformas sin destriparlas. En su entrevista con Yascha Mounk en Persuasion habla de encontrar un equilibrio y admite que ninguna ley por sí sola lo arreglará. City Journal llama al resultado una especie de neohamiltonismo y señala que Dunkelman acepta la consecuencia incómoda: las herramientas que permitan al Estado sacar adelante proyectos que gustan a los progresistas también sacarán adelante proyectos que no les gustan.
Los críticos
Daniel DiSalvo, en la conservadora City Journal, aprecia el diagnóstico y encuentra floja la receta: ¿qué decisiones, y tomadas por quién? También ve demasiado cerrado el foco en los progresistas, porque los conservadores apenas aparecen, desde las autopistas interestatales de Eisenhower hasta la concentración del poder ejecutivo con Reagan, y porque el libro dice poco de los sindicatos del sector público o de las maquinarias políticas urbanas. Ehrenhalt, en la centroizquierdista Washington Monthly, cree que el título promete demasiado, porque muchas cosas del Estado estadounidense funcionan, y que el marco de Hamilton y Jefferson se tambalea cuando se estira sobre la historia del siglo XX. Aun así, concluye que Dunkelman acierta en lo fundamental. Críticos desde la izquierda, como los presentadores del pódcast Pitchfork Economics, sostienen que el libro es injusto con los progresistas y deja fuera el papel de la ideología del laissez-faire.
Qué puede aprovechar Europa
Dunkelman escribe sobre Estados Unidos, y el instinto que describe resulta familiar en Europa: cada proyecto que en España ha esperado años una declaración ambiental o urbanística forma parte de la misma historia. La Unión Europea ya ha empezado a aplicar una versión de su remedio en un ámbito. La directiva de energías renovables revisada, en vigor desde noviembre de 2023, pide a los Estados miembros que delimiten zonas de aceleración renovable. Según el resumen del Parlamento Europeo, los permisos para proyectos dentro de esas zonas no deben tardar más de 12 meses, dos años fuera de ellas, y apenas uno a tres meses para instalaciones pequeñas como la solar en tejados y las bombas de calor.
Ese diseño es la lección útil. La izquierda acierta en que las comunidades y la naturaleza necesitan protección frente a proyectos impuestos desde arriba, y en que la gente tiene derecho a opinar sobre lo que se construye a su alrededor. La tradición liberal de mercado acierta en que quien construye necesita seguridad jurídica y plazos, y en que un proyecto legal no debería quedar secuestrado por pleitos durante una década. La idea que no encaja en ningún bando es llevar la participación aguas arriba. La discusión pública se hace una vez, a la vista de todos, cuando un plan decide qué y dónde se puede construir. Los proyectos que encajan en el plan avanzan después con rapidez, con los vecinos consultados sobre los detalles y sin poder para pararlos. El Hamilton de Dunkelman recibe el poder de construir; su Jefferson, voz real en el momento en que la voz más pesa. España podría aplicar el mismo método a la vivienda, las redes eléctricas y el ferrocarril.
Preguntas y respuestas
¿De qué trata «Why Nothing Works»?
Es la historia, según Marc J. Dunkelman, de cómo el Estado estadounidense perdió la capacidad de construir. Sostiene que los progresistas, como reacción a los excesos del poder centralizado, crearon tantos controles que proyectos que todo el mundo quiere, como una estación de Penn mejor en Nueva York, no salen adelante.
¿Qué significan hamiltoniano y jeffersoniano en el libro de Dunkelman?
El impulso hamiltoniano sube el poder hacia instituciones capaces de resolver problemas colectivos. El jeffersoniano lo baja para proteger a personas y comunidades de esas instituciones. Dunkelman dice que los progresistas necesitan los dos y se han inclinado demasiado hacia el segundo.
¿Qué críticas ha recibido «Why Nothing Works»?
Daniel DiSalvo, en City Journal, ve las recetas vagas y el foco en los progresistas demasiado cerrado, con poco sobre los conservadores, los sindicatos del sector público o lo que pasa cuando el poder recuperado cae en manos del adversario. Alan Ehrenhalt, en Washington Monthly, cree que el marco de Hamilton y Jefferson se tambalea aplicado a la historia del siglo XX, aunque comparte el argumento central.
¿En qué se diferencia «Why Nothing Works» de «Abundance»?
Los dos libros sostienen que reglas y procedimientos impiden construir a las democracias. El de Dunkelman es una historia del propio giro progresista de construir a bloquear; «Abundance», de Ezra Klein y Derek Thompson, es una agenda para aumentar la oferta de vivienda, energía y ciencia.
Fuentes
- Why Nothing Works: Who Killed Progress—and How to Bring It Back. PublicAffairs / Hachette Book Group (2025)
- Why Nothing Works (resumen de investigación). Watson School, Brown University (2025)
- The long shadow of Robert Moses. Washington Monthly (2025)
- Why Nothing Works (reseña de Daniel DiSalvo). City Journal (2025)
- Renewable Energy Directive. Comisión Europea (2023)
- Revision of the Renewable Energy Directive: summary of Parliament's first-reading position. Observatorio Legislativo del Parlamento Europeo (2023)