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¿Listas abiertas o cerradas? Las listas electorales en España, y lo que hacen Suecia y Finlandia

El Congreso usa listas cerradas y bloqueadas; el Senado deja elegir nombres. Qué hace cada sistema, cómo votan Suecia y Finlandia y qué reforma probaríamos.

Ilustración de cómic: Carmen levanta una papeleta, Sami señala su móvil y Lucía agita un megáfono en los soportales del ayuntamiento, junto a una papeleta de lista con un nombre marcado en dorado y un candado dorado abierto en la esquina.

En resumen

Con listas cerradas y bloqueadas el partido fija el orden de los candidatos y el votante solo elige el partido; España las usa para el Congreso, y una papeleta con nombres tachados o reordenados es nula. Con listas desbloqueadas el votante puede marcar un candidato preferido dentro de la lista de un partido, como en Suecia y Finlandia; con listas abiertas puede elegir candidatos de partidos distintos, como en el Senado. El centrismo radical desbloquearía las listas del Congreso con un voto preferencial a la sueca, manteniendo el orden del partido como opción por defecto.

Ideas clave

  • Listas cerradas y bloqueadas: el partido fija el orden y el votante no puede cambiarlo. España las usa en el Congreso; según el artículo 96 de la LOREG, una papeleta con nombres añadidos, tachados o reordenados es nula.
  • El Senado es más abierto: en cada circunscripción provincial se puede votar hasta a tres candidatos, de cualquier lista.
  • En 2009 el Consejo de Estado contaba a España, Portugal e Italia como los únicos sistemas proporcionales europeos que aún usaban listas cerradas y bloqueadas, y recomendó el voto preferencial.
  • En Suecia sube en la lista el candidato que recibe votos personales de al menos el 5 % de los votantes de su partido en la circunscripción; en Finlandia todo voto es a un candidato.
  • Proponemos un voto preferencial a la sueca para el Congreso, probado antes en elecciones europeas o autonómicas, con límites de gasto a las campañas personales.

Listas abiertas o cerradas es una de las discusiones más viejas de la política española, y vuelve cada vez que cae la confianza en los partidos. Este otoño ha vuelto otra vez. Entre los problemas institucionales de la presentación de Democracia 21 estaba la exigencia de que los diputados vuelvan a su circunscripción y rindan cuentas ante sus votantes, de la que hablamos en nuestro artículo sobre diputados que vuelvan a su circunscripción. Que eso funcione depende mucho de cómo esté diseñada la papeleta.

Cerradas, desbloqueadas, abiertas: los tres sistemas

El castellano tiene un vocabulario preciso para esto, y en inglés se usa con menos cuidado, así que conviene empezar por las palabras.

Una lista cerrada y bloqueada es la que los españoles conocen del Congreso de los Diputados. El partido presenta una lista, el votante la coge o la deja, y los escaños van a los nombres de arriba. La ley electoral, la LOREG, lo dice en su artículo 163: los escaños de cada candidatura se adjudican a sus candidatos por el orden de colocación en que aparezcan. El artículo 96 añade que es nulo el voto en una papeleta en la que se hayan modificado, añadido o tachado nombres, o alterado su orden. Cerrada quiere decir que el votante no puede añadir a nadie; bloqueada, que no puede reordenar a nadie.

Una lista desbloqueada, lo que la literatura en inglés llama open list, permite al votante marcar un candidato preferido dentro de la lista del partido que elige. El partido sigue ganando escaños según su voto total, y los votos preferenciales deciden, del todo o en parte, cuáles de sus candidatos los ocupan.

Una lista abierta, a veces llamada lista libre, permite elegir candidatos de partidos distintos. España ya usa algo parecido en el Senado. Según el artículo 166 de la LOREG, en las circunscripciones provinciales se puede votar hasta a tres candidatos, y salen elegidos los más votados; la papeleta con más de tres nombres marcados es nula.

Qué pasa cuando los votantes pueden elegir

El propio Senado es la primera prueba, y obliga a ser prudentes. En su informe de 2009 sobre la reforma electoral, el Consejo de Estado, el supremo órgano consultivo del Gobierno, constató que son muy pocos los electores que confeccionan su propia lista con nombres de distintas candidaturas o alteran el orden, de modo que los resultados en esos sistemas suelen diferir muy poco de los de las listas cerradas. En las elecciones al Senado, el partido más votado en el Congreso suele llevarse también sus tres senadores en cada provincia. El informe culpaba en parte al diseño de la papeleta, que imprime a los candidatos bajo el nombre del partido y da la impresión de ser una lista que se vota en bloque.

El resto de Europa ofrece más. El mismo informe contaba a España, Portugal e Italia como los únicos sistemas proporcionales europeos que seguían usando listas cerradas y bloqueadas en aquel momento. Al resto los dividía en dos familias. En el modelo de listas rígidas, que usaban Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Noruega y los Países Bajos, un candidato necesita una cuota de los votos de su partido en preferencias para saltarse el orden; si no la alcanza, manda la lista. En el modelo de listas flexibles, que usaban Finlandia, Suecia, Estonia, Grecia y otros, deciden las preferencias de los votantes.

Suecia muestra cómo funciona un umbral. Según el Riksdag, un candidato situado más abajo en la lista de su partido gana un escaño por delante de otros si recibe votos personales de al menos el 5 % de los votantes de ese partido en la circunscripción. Si nadie llega al 5 %, los escaños restantes siguen el orden de la lista. Finlandia va más allá. El votante escribe el número de un candidato en una tarjeta en blanco; el total de cada partido es la suma de los votos de sus candidatos; y dentro de cada partido ganan los candidatos con más votos personales. Dylan Difford, en un texto para la Electoral Reform Society, señala que eso deja a las direcciones de los partidos menos poder sobre quién entra que en la mayoría de los países, y relaciona la lista abierta con la alta proporción de diputadas en Finlandia: el 47 % en la legislatura anterior.

Salida, voz y la papeleta

Salida, voz y lealtad, de Albert Hirschman, da la manera más clara de pensarlo. Cuando una organización se deteriora, sus miembros pueden irse o alzar la voz para cambiarla, y cuanto más fácil es salir, menos se usa la voz. Un votante español descontento con los candidatos de su partido solo tiene la salida: votar a otro o quedarse en casa. El voto preferencial abre un canal de voz dentro del partido. Se puede seguir siendo fiel al partido y decir, a la vez, cuál de los suyos debe representarte.

John Rawls aporta una razón que importa en tiempos de polarización. En su idea de razón pública, candidatos y legisladores tienen un deber más exigente que el resto de los ciudadanos de justificar sus posiciones con razones que los demás puedan aceptar. Con listas cerradas, el público de un candidato son quienes hacen la lista. Con voto preferencial, cada candidato tiene que explicarse también directamente ante los votantes, incluidos los del centro.

El Consejo de Estado nombró los riesgos con franqueza. El voto preferencial trae competencia entre candidatos del mismo partido, que puede ser dura y cara, y el informe advirtió de que las listas desbloqueadas no están exentas de riesgos, por los casos de corrupción y clientelismo a que podría dar lugar, porque los candidatos buscan redes personales de apoyo. Nuestro artículo sobre qué es el clientelismo político explica por qué ese riesgo es real.

La posición del centro radical

La izquierda aporta la preocupación por la igualdad de voz: los votantes de a pie, además de los cargos de partido, deben decidir quién los representa, y el dinero no debe comprar un puesto mejor en la lista. La derecha y la tradición liberal de mercado aportan la responsabilidad individual y la competencia entre candidatos por su trayectoria. La idea que no encaja en ningún bando es el propio diseño, una opción por defecto que se puede cambiar. El orden del partido se mantiene salvo que suficientes votantes digan otra cosa, que es el modelo sueco.

Eso es lo que probaríamos en España, en la línea que el propio Consejo de Estado sugirió en 2009: listas desbloqueadas con voto preferencial, ensayadas primero en las europeas o en las autonómicas y extendidas al Congreso si funcionan. Irían con dos condiciones: un límite de gasto para las campañas personales, con los donantes publicados, y una papeleta en la que la casilla de preferencia no pueda pasar desapercibida. El votante conserva el partido y gana un nombre.

Preguntas y respuestas

¿Qué diferencia hay entre listas abiertas y cerradas?

Con una lista cerrada el votante elige un partido y el orden del partido decide quién se lleva los escaños. Con una lista desbloqueada el votante puede marcar además uno o varios candidatos, y esos votos preferenciales pueden cambiar quién sale elegido. Las listas abiertas, que usan Suiza y Luxemburgo, permiten combinar candidatos de partidos distintos.

¿España usa listas cerradas?

Sí, en el Congreso de los Diputados. Los escaños van a los candidatos por el orden que fijó el partido, y cualquier cambio en los nombres o en su orden anula la papeleta. El Senado usa candidaturas individuales, y en las circunscripciones provinciales se puede marcar hasta a tres nombres.

¿Son mejores las listas abiertas?

Dan a los votantes más poder sobre las personas y a los representantes un motivo para mantener el contacto con su circunscripción. También traen competencia dentro de los partidos, campañas personales más caras y, como advirtió el Consejo de Estado, riesgo de clientelismo. Un voto preferencial con umbral recoge casi todo el beneficio con menos riesgo.

¿Qué son las listas desbloqueadas?

Las listas en las que el votante puede alterar el orden de los candidatos dentro de la lista de un partido, lo que la literatura en inglés llama open lists. Las listas abiertas, en castellano, suelen ser la versión más fuerte, en la que se pueden combinar candidatos de partidos distintos.

Fuentes

  1. Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. BOE (1985)
  2. Informe del Consejo de Estado sobre las propuestas de modificación del régimen electoral general. Consejo de Estado (2009)
  3. Val till riksdagen. Sveriges riksdag
  4. How do Finland's elections work?. Electoral Reform Society (Dylan Difford) (2023)
  5. Exit, Voice, and Loyalty. Wikipedia (2026)
  6. Public Reason. Stanford Encyclopedia of Philosophy

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