Ideas e historiaInterpretación
John Rawls y «El liberalismo político» explicado: consenso entrecruzado, razón pública e instituciones comunes
¿Cómo pueden compartir un Estado quienes discrepan sobre Dios, la moral y la vida buena? La respuesta de Rawls en 1993, y lo que toma de ella el centrismo radical.
En resumen
«El liberalismo político» (Columbia University Press, 1993; edición ampliada en 2005) es la respuesta de John Rawls a una pregunta que su «Teoría de la justicia» había dejado de lado: ¿cómo puede durar una sociedad justa y estable cuando sus ciudadanos, libres e iguales, están profundamente divididos por doctrinas religiosas, filosóficas y morales razonables? Su respuesta es una concepción política de la justicia que no depende de ninguna cosmovisión, sostenida por un consenso entrecruzado en el que cada ciudadano apoya las mismas instituciones por sus propias razones, y gobernada por la razón pública, el deber de justificar las decisiones políticas en términos que los demás puedan aceptar. Para el centrismo radical, es la teoría de cómo los adversarios pueden compartir reglas.
Ideas clave
- Rawls publicó «Political Liberalism» en 1993; Columbia University Press sacó en 2005 una edición ampliada con «La idea de razón pública revisada».
- El libro parte del hecho del pluralismo razonable: en una sociedad libre, la gente seguirá discrepando sobre religión, filosofía y moral.
- Su concepción política de la justicia es independiente: se formula al margen de las doctrinas comprehensivas de los ciudadanos.
- En un consenso entrecruzado, los ciudadanos apoyan un núcleo de leyes por razones distintas; un modus vivendi es un mero equilibrio de poder que se rompe cuando el poder cambia de manos.
- La razón pública pide a ciudadanos y cargos públicos justificar sus decisiones políticas con razones que todos puedan aceptar razonablemente, como un deber moral de civilidad.
John Rawls se hizo famoso en 1971 con Teoría de la justicia, el libro que convirtió la justicia como equidad en el punto de partida de la filosofía política moderna. Veintidós años después publicó un segundo gran libro que replantea el primero. El liberalismo político apareció en 1993, y Columbia University Press sacó en 2005 una edición ampliada que incluye su ensayo «La idea de razón pública revisada». En España lo publica Crítica, con traducción de Antoni Domènech.
El motivo del replanteamiento es honesto e instructivo. Teoría de la justicia imaginaba una sociedad bien ordenada en la que todos aceptaban la misma visión moral, incluida la justicia como equidad. Rawls acabó viendo que eso no puede ocurrir en un país libre. Si das a la gente libertad de pensamiento y de conciencia, llegará a conclusiones distintas sobre Dios, el sentido de la vida, el bien y el mal, y seguirá llegando a ellas. Lo llamó el hecho del pluralismo razonable, y la Internet Encyclopedia of Philosophy resume su tesis de que es un rasgo permanente de cualquier sociedad liberal y no represiva.
Así que el libro hace una pregunta nueva, que Rawls formula al principio: ¿cómo es posible que exista a lo largo del tiempo una sociedad justa y estable de ciudadanos libres e iguales que siguen profundamente divididos por doctrinas religiosas, filosóficas y morales razonables?
Las cargas del juicio
El primer paso de Rawls es explicar por qué discrepan las personas razonables. Llama cargas del juicio a las fuentes de ese desacuerdo. En el resumen de la Stanford Encyclopedia, las preguntas más hondas de la religión, la filosofía y la moral son muy difíciles de pensar, y la Internet Encyclopedia of Philosophy añade que esas cargas hacen muy improbable un acuerdo razonado sobre visiones del mundo completas. El desacuerdo es lo esperable entre personas libres que piensan con cuidado, y tratar a los adversarios como necios o malvados es leer mal la situación.
Una concepción política de la justicia
El segundo paso separa dos cosas. Cada ciudadano tiene lo que Rawls llama una doctrina comprehensiva, una visión completa de la vida, religiosa o laica. Una concepción política de la justicia es más estrecha. Solo abarca la estructura básica de la sociedad, la constitución y las grandes instituciones, y es independiente: su contenido se formula al margen de cualquier doctrina comprehensiva. Se construye con ideas que ya están en la cultura política pública de una democracia, empezando por la de ciudadanos libres e iguales.
Un católico, un humanista laico y una musulmana pueden aceptarla entonces, cada uno por razones que nacen de sus propias creencias.
Consenso entrecruzado frente a tregua
Ese es el consenso entrecruzado, la idea más conocida del libro. En palabras de la Stanford Encyclopedia, todos los ciudadanos apoyan un núcleo de leyes por razones distintas. Rawls lo contrapone al modus vivendi, un mero equilibrio de poder entre bandos rivales. Una tregua aguanta mientras nadie puede ganar; cuando el equilibrio cambia, el más fuerte reescribe las reglas. El consenso entrecruzado es más sólido porque cada grupo apoya las instituciones por sus propios motivos, gane quien gane.
De ahí sale su principio de legitimidad. El poder político solo se ejerce de forma plenamente adecuada cuando se ejerce conforme a una constitución cuyos elementos esenciales todos los ciudadanos puedan razonablemente suscribir.
La razón pública
La última pieza es la razón pública. Cuando los ciudadanos debaten cuestiones políticas fundamentales, y sobre todo cuando lo hacen jueces, cargos públicos y candidatos, deberían justificar sus posiciones con razones que los demás puedan aceptar razonablemente, sin apoyarlo todo en su propia religión o filosofía. Para Rawls es un deber moral de civilidad, y la ley no lo impone.
Es la parte más discutida del libro. Jürgen Habermas sostuvo en un intercambio de 1995 que Rawls no se tomaba lo bastante en serio la autonomía democrática y daba a los derechos liberales una prioridad que rebajaba el proceso democrático. Críticos religiosos han sostenido que la razón pública es menos neutral de lo que dice y pide a los creyentes dejar en la puerta sus razones más profundas. Los perfeccionistas defienden que el Estado puede promover legítimamente unas formas de vida como mejores que otras. El debate sigue abierto, y la entrada de la Stanford Encyclopedia sobre la razón pública es el mejor mapa.
Lo que el centrismo radical toma de Rawls
Ya enfrentamos a Rawls con Amartya Sen, que prefiere comparar opciones reales antes que diseñar la justicia ideal; aquel artículo concluía que Rawls aporta las reglas para decidir juntos y Sen el método para elegir reformas. El liberalismo político es el libro que hace el primer trabajo.
Cada tradición se reconoce en él. La izquierda se queda con la convicción de que los ciudadanos son libres e iguales y de que las instituciones básicas deben ser justas con todos, también con quienes están peor. La derecha y la tradición liberal, con un Estado que no impone ninguna doctrina sobre la vida buena, con la libertad de conciencia y el gobierno sujeto a reglas por delante. La idea que no pertenece a ningún bando es el consenso entrecruzado: adversarios profundos pueden sostener las mismas instituciones por sus propias razones, y ese apoyo dura más que una tregua.
Eso importa para el tema de esta semana. La política española funciona a menudo como un modus vivendi entre dos bloques: reglas para nombrar jueces o reguladores que cada lado acepta solo mientras puede ganarlas. Rawls nos dice a qué aspirar: instituciones cuyo diseño puedan defender los dos bloques desde dentro de sus propias convicciones, la izquierda porque protegen a ciudadanos iguales y la derecha porque limitan al Gobierno. Lo convertimos en reglas concretas en la propuesta de hoy sobre dos bloques férreos y reglas que premien el acuerdo.
Preguntas y respuestas
¿De qué trata «El liberalismo político» de John Rawls?
Se pregunta cómo puede existir a lo largo del tiempo una sociedad justa y estable de ciudadanos libres e iguales que siguen profundamente divididos por doctrinas religiosas, filosóficas y morales razonables. Rawls responde con una concepción política de la justicia, un consenso entrecruzado y la idea de razón pública.
¿Qué es el consenso entrecruzado?
Una situación en la que ciudadanos con cosmovisiones distintas apoyan las mismas instituciones políticas básicas, cada uno por razones que salen de su propia doctrina. Rawls lo contrapone al modus vivendi, un equilibrio de fuerzas que dura mientras ningún bando puede ganar del todo.
¿Qué es la razón pública en Rawls?
La exigencia de que los ciudadanos, y sobre todo los cargos públicos y los jueces, justifiquen sus decisiones sobre cuestiones políticas fundamentales con razones que los demás puedan aceptar razonablemente, sin apoyarse solo en su propia doctrina religiosa o filosófica. Rawls la entiende como un deber moral de civilidad, y no como una obligación legal.
¿En qué se diferencia «El liberalismo político» de «Teoría de la justicia»?
«Teoría de la justicia» (1971) suponía una sociedad bien ordenada cuyos miembros compartían la misma visión moral. «El liberalismo político» acepta que las sociedades libres siempre tendrán doctrinas incompatibles y reformula la justicia como equidad como una visión política que pueden compartir personas de creencias distintas.
Fuentes
- Political Liberalism: Expanded Edition. Columbia University Press (2005)
- John Rawls. Stanford Encyclopedia of Philosophy (2025)
- Public Reason. Stanford Encyclopedia of Philosophy (2022)
- John Rawls. Internet Encyclopedia of Philosophy
- El liberalismo político. Crítica (2019)