Ideas e historiaInterpretación
Sen frente a Rawls: ¿comparar opciones reales o diseñar la sociedad justa?
Sen acusa a Rawls de buscar la sociedad perfecta; «Liberalismo político» pregunta cómo compartir instituciones pese al desacuerdo. El centro radical usa a los dos.
En resumen
John Rawls construyó una teoría de la sociedad justa y en «Liberalismo político» (1993) se preguntó cómo pueden compartir instituciones legítimas ciudadanos con visiones del mundo incompatibles. «La idea de la justicia» (2009), de Amartya Sen, sostiene que nos hacen más falta comparaciones entre alternativas reales que un retrato del ideal. Leídos juntos, Rawls aporta las reglas para decidir en común pese a los desacuerdos profundos y Sen el método para elegir qué reforma hacer. Un centro radical usa a Rawls para la legitimidad y a Sen para las políticas.
Ideas clave
- «Teoría de la justicia» (1971) elegía principios tras un velo de ignorancia; «Liberalismo político» (1993) pregunta cómo comparten unas mismas instituciones personas con visiones del mundo incompatibles.
- Sen llama institucionalismo trascendental al proyecto de Rawls y sostiene que para ordenar alternativas reales no hace falta un retrato del ideal.
- El ejemplo de la flauta muestra que varios principios imparciales pueden superar el escrutinio, así que la posición original quizá no dé una sola respuesta.
- Laura Valentini replica que Sen malinterpreta a Rawls en algunos puntos y que la teoría rawlsiana ya orienta la reforma práctica.
- Ambos encajan: Rawls para la legitimidad de las reglas comunes, Sen para comparar qué reforma hacer.
Amartya Sen dedicó La idea de la justicia a la memoria de John Rawls, y después pasó buena parte del libro discutiendo con él. Esa discusión es el debate más útil de la filosofía política moderna para quien quiera gobernar una democracia europea dividida, porque cada uno responde a una pregunta que el otro deja abierta.
Lo que construyó Rawls
Teoría de la justicia (1971) preguntaba qué principios elegirían personas libres e iguales si no supieran qué lugar iban a ocupar en la sociedad. Tras ese velo de ignorancia, sostenía Rawls, escogerían dos principios. El primero garantiza iguales libertades básicas y tiene prioridad. El segundo solo admite desigualdades sociales y económicas si los puestos están abiertos a todos en condiciones de igualdad equitativa de oportunidades y si las desigualdades benefician a los menos aventajados: el célebre principio de diferencia. La justicia se mide por el reparto de los bienes primarios: derechos y libertades, libertad de movimiento y de ocupación, renta y riqueza, y las bases sociales del respeto a uno mismo.
Liberalismo político, publicado por Columbia University Press en 1993 y ampliado en 2005, aborda un problema más difícil. En una sociedad libre la gente sostiene visiones religiosas, morales y filosóficas enfrentadas, y lo seguirá haciendo. Rawls lo llama pluralismo razonable. Y sin embargo todos viven bajo unas mismas leyes. ¿Cómo puede eso ser legítimo y estable? Su respuesta, tal como la resume la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, tiene tres movimientos. El poder político es legítimo cuando se ejerce conforme a una constitución que todos los ciudadanos, como libres e iguales, podrían razonablemente suscribir. La concepción política de la justicia se sostiene por sí misma, construida con ideas ya presentes en la cultura pública de una democracia, sin necesitar detrás una única visión del mundo. Y los ciudadanos pueden alcanzar un consenso entrecruzado, en el que cada uno suscribe los mismos principios por razones sacadas de sus propias creencias. Cargos públicos y votantes se deben entonces un deber de civilidad: justificar las decisiones sobre cuestiones fundamentales con razones que los demás puedan compartir, lo que Rawls llama razón pública.
Lo que objeta Sen
Sen llama institucionalismo trascendental al proyecto de Rawls: buscar los principios y las instituciones de una sociedad perfectamente justa. Le pone dos objeciones, que Charles Barclay Roger expone en openDemocracy.
La primera es de factibilidad. Sen duda de que la posición original arroje los dos principios de Rawls y ningún otro. Su ejemplo son tres niños y una flauta: una la toca mejor, otro es el más pobre, la tercera la fabricó. La utilidad, la equidad y el derecho sobre lo hecho apoyan cada uno a un niño distinto, y los tres casos se pueden defender con imparcialidad. Roger señala que, con la misma lógica, un principio utilitarista como el que defendía John Harsanyi podría elegirse en lugar del maximin de Rawls para las cuestiones distributivas. Si el razonamiento imparcial puede producir varias respuestas defendibles, se rompe el camino paso a paso de la posición original a las instituciones perfectas.
La segunda objeción es de redundancia. Describir la sociedad perfecta no nos dice cómo ordenar dos imperfectas, y podemos ordenarlas sin esa descripción. Sen reprocha además a Rawls que confíe demasiado en las instituciones y subestime lo difícil que es lograr que la gente siga normas justas. Él quiere juzgar la vida que la gente lleva de verdad, medida por sus capacidades, las libertades reales de ser y hacer lo que valora. Los bienes primarios de Rawls miran los medios; Sen mira lo que la gente puede hacer con ellos, que varía muchísimo según la salud, la discapacidad y el entorno.
Rawls contesta, a través de sus lectores
La réplica de Laura Valentini en Economics and Philosophy, en 2011, es la defensa más conocida de Rawls. Sostiene que el cambio de paradigma que pide Sen sobra: sus críticas o malinterpretan a Rawls o son correctas pero de poca consecuencia, y el enfoque rawlsiano ya ofrece buena parte de lo que Sen busca. El propio Rawls distinguía la teoría ideal, que supone cumplimiento y condiciones favorables, de la teoría no ideal, que se ocupa de la injusticia y la penuria tomando el ideal como referencia. Leído así, el ideal indica a los reformistas qué dirección cuenta como mejora.
Hay además un punto de encuentro más discreto. La fundamentación plural de Sen, la idea de que personas con valores distintos pueden coincidir en juicios comparativos sin coincidir en todas sus razones, se parece mucho al consenso entrecruzado de Rawls. Los dos comparten más de lo que su debate sugiere.
Cómo usa a ambos un centro radical
Cada filósofo es más fuerte en una pregunta distinta. Rawls es mejor guía para la legitimidad: cómo una España o una Unión Europea de gente que discrepa a fondo sobre religión, nación y vida buena puede compartir reglas que todos acepten. Sen es mejor guía para las políticas: dadas las reglas, qué reforma elegimos de entre las opciones que hay sobre la mesa este año.
Ese reparto de tareas da una posición con una pieza de cada tradición. De la izquierda, el principio de diferencia de Rawls fija la prueba para cualquier reforma que amplíe la desigualdad: tiene que dejar mejor a los menos aventajados. De la tradición liberal, el liberalismo político pide al Estado neutralidad entre formas de vida y que deje a cada ciudadano perseguir su propio bien, lo que descarta un gobierno que elige una visión del mundo y la convierte en ley. Y de ninguno de los dos campos sale la intuición compartida de la fundamentación plural y el consenso entrecruzado: los ciudadanos pueden coincidir en que una opción es mejor que otra sin coincidir en el porqué.
En la práctica, esto cambia la manera de discutir de una coalición. Socios de tradiciones distintas dejan de intentar ganar la discusión sobre los primeros principios, que nunca ganarán. Acuerdan las reglas constitucionales del juego, el terreno de Rawls, y luego comparan alternativas concretas con datos, el terreno de Sen, examinando cada una por su efecto sobre quienes menos tienen. Un democristiano, un socialdemócrata y un liberal pueden apoyar una reforma cada uno por sus propias razones. Con eso basta. El centro radical pide acuerdo sobre la comparación y deja a cada cual sus razones.
Preguntas y respuestas
¿Cuál es la principal diferencia entre Sen y Rawls?
Rawls pregunta qué principios seguiría una sociedad perfectamente justa y diseña las instituciones a partir de ellos. Sen pregunta cómo ordenar las alternativas reales que tenemos delante, juzgadas por las capacidades de las personas, y sostiene que para eso sobra el ideal.
¿De qué trata «Liberalismo político» de Rawls?
De cómo puede existir una sociedad estable y justa de ciudadanos libres e iguales divididos por doctrinas religiosas, morales y filosóficas razonables pero incompatibles. Rawls responde con un consenso entrecruzado sobre una concepción política de la justicia y un deber de usar la razón pública.
¿Rechazó Sen a Rawls?
Lo revisó. Le dedicó «La idea de la justicia», conservó la idea de la justicia como equidad y comparte su confianza en el razonamiento público. Lo que rechazó fue que de la posición original tenga que salir un único conjunto de principios y el foco en las instituciones perfectas.
Fuentes
- John Rawls. Stanford Encyclopedia of Philosophy (2025)
- Political Liberalism. Wikipedia (2025)
- Amartya Sen and the idea of justice. openDemocracy (2010)
- A paradigm shift in theorizing about justice? A critique of Sen. LSE Research Online (Economics and Philosophy) (2011)
- The Idea of Justice. Wikipedia (2025)