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Pluralismo de valores y centro radical: por qué el centrismo radical necesita a Isaiah Berlin

El pluralismo de valores de Isaiah Berlin dice que los bienes reales chocan. El centrismo radical lo convierte en método: diseñar para varios bienes y elegir a la vista.

Ilustración de cómic: Lucía lleva su planta, Marco lleva una moneda y Theo señala con su lupa en el barrio del faro-biblioteca, junto a un tablón largo en equilibrio sobre un solo vértice que sostiene una bola verde azulada, un cubo dorado y una pirámide coral.

En resumen

El pluralismo de valores es la tesis de Isaiah Berlin de que valores humanos como la libertad, la igualdad, la justicia y la clemencia son todos auténticos, pueden chocar y no se reducen a un valor supremo ni se miden en una sola escala. El centrismo radical necesita esta idea porque explica por qué la política es una elección entre bienes y por qué partir la diferencia es una mala respuesta. Junto con las ordenaciones parciales de Amartya Sen, el pluralismo da un método: nombrar los bienes en conflicto, diseñar para servir a cuantos más mejor y, donde quede una renuncia, elegir en público y compensar a quienes pierden.

Ideas clave

  • Isaiah Berlin rechazó el monismo, la creencia de que toda pregunta tiene una única respuesta verdadera y de que todas encajan entre sí.
  • El pluralismo de valores sostiene que la libertad, la igualdad, la justicia y la clemencia son bienes reales que pueden chocar, sin moneda común entre ellos.
  • El pluralismo se distingue del relativismo: Berlin apelaba a un horizonte humano compartido que permite entenderse entre culturas.
  • El ejemplo de la flauta de Amartya Sen muestra varios principios imparciales que resisten el examen a la vez: pluralismo en la práctica.
  • Para el centrismo radical, el pluralismo justifica la síntesis: diseñar políticas que sirvan a varios bienes y elegir a la vista donde quede una renuncia.

El programa que guía esta web hace una afirmación fuerte en su primera semana: el centrismo radical necesita el pluralismo antes que la moderación. La idea viene de Isaiah Berlin, y merece la pena desarrollarla, porque cambia para qué sirve un centro.

Berlin expuso su pluralismo de valores sobre todo al final de «Dos conceptos de libertad» (1958). La Stanford Encyclopedia of Philosophy resume su blanco como el monismo, una creencia con tres partes: toda pregunta auténtica tiene una única respuesta verdadera, esa respuesta se puede encontrar y todas las respuestas verdaderas encajan en un todo armonioso. Berlin rechazó las tres, y en ética rechazó la tercera con especial fuerza. La libertad y la igualdad, la justicia y la clemencia, son bienes reales. Chocan. No hay una moneda común para convertir uno en otro, ni una regla que coloque siempre uno por encima de los demás. El conflicto entre valores es, según el resumen que hace la enciclopedia de la postura de Berlin, un elemento intrínseco e inamovible de la vida humana.

Lo que el pluralismo descarta

La primera consecuencia es la humildad política. Si ninguna fórmula ordena todos los bienes, nadie tiene la llave de la sociedad perfecta, y nadie puede sacrificar a personas vivas para alcanzarla. Berlin tomó ese principio del escritor ruso Alexander Herzen, que condenó el sacrificio de seres humanos en el altar de las abstracciones. Es la vena liberal y conservadora de Berlin, la desconfianza hacia los grandes diseños y hacia los gobernantes que dicen saber adónde va la historia.

La segunda consecuencia apunta en la otra dirección. El pluralismo de Berlin también cuenta la igualdad, la justicia y la protección de los débiles entre los bienes auténticos. La enciclopedia describe en Berlin una disposición socialdemócrata a restringir la libertad para promover la igualdad y la justicia y para proteger a los vulnerables. La libertad importa, y ocupa su lugar entre otros valores. Una política que trata la libertad como el único valor es tan monista como la que trata así a la igualdad.

El pluralismo descarta también el relativismo. Berlin insistía en un horizonte humano compartido, un núcleo moral que permite a personas de culturas distintas entenderse y reconocer la crueldad. Los valores son muchos; algunos actos siguen siendo claramente malos.

Comparar sin unidad común

La objeción obvia es práctica. Si los valores no tienen medida común, ¿cómo decide nadie nada? Los filósofos han dado varias respuestas, que repasa la entrada de la enciclopedia sobre pluralismo de valores. Ruth Chang sostiene que la inconmensurabilidad, la falta de una unidad única, no implica incomparabilidad: podemos juzgar que una opción es mejor que otra sin ponerle número a ninguna. Otros confían en la sabiduría práctica, el juicio entrenado de quien ve lo que pide una situación. Algunos aceptan que unos pocos conflictos son de verdad irresolubles, y John Kekes añade un punto cívico útil: esos desacuerdos no tienen por qué deberse a la maldad del otro lado.

Amartya Sen, el otro filósofo de las lecturas de esta semana, aporta una versión operativa. En «La idea de la justicia» cuenta la historia de tres niños y una flauta. Una la toca mejor, otro es el más pobre, otra la fabricó. Como expone la reseña de Charles Barclay Roger en openDemocracy, cada reclamación se apoya en un principio que supera la prueba de la imparcialidad, y eso es el pluralismo de Berlin en miniatura. La respuesta de Sen es que bastan ordenaciones parciales, alcanzadas mediante un razonamiento público abierto, para actuar. No hace falta decidir qué principio es supremo para coincidir en que algunas opciones son claramente mejores que otras.

Del pluralismo a la síntesis

Aquí el pluralismo se convierte en método para el centro radical. La moderación toma dos bandos y busca el punto medio: un lado quiere cero, el otro cien, pues cincuenta. El pluralismo hace antes otra pregunta: ¿qué bien defiende cada bando? Muy a menudo los dos defienden algo real. Una vez nombrados esos bienes, se puede buscar un diseño que sirva a más de ellos a la vez, la opción 120 en el lenguaje del programa.

Pensemos en las pensiones, un caso que esta web trató a principios de semana. Un bando defiende la seguridad en la vejez; otro, la sostenibilidad fiscal y la equidad con los trabajadores jóvenes. Los dos son bienes reales. Partir la diferencia da una pensión un poco menos segura y un poco menos sostenible. Un diseño pluralista pregunta cómo proteger un suelo para cada pensionista mientras el sistema responde de forma automática a la esperanza de vida, y cómo compensar a quienes pierden con el cambio.

El pluralismo explica también por qué la síntesis a veces fracasa. Algunas renuncias son reales hasta el fondo. La respuesta honesta de Berlin era elegir caso por caso, manteniendo un equilibrio inestable que evite las elecciones intolerables y los extremos de sufrimiento. Para un centro radical eso se convierte en una práctica de trabajo. Buscar primero diseños que sirvan a varios bienes. Donde quede una renuncia, tomar la decisión en público y decir qué bien ha cedido. Y compensar a quienes cargan con el coste, porque una elección entre bienes reales siempre deja a alguien con una pérdida real.

Por qué esta es la parte radical

El pluralismo hace al centrismo radical más exigente que la moderación. Un moderado puede mantener la calma y promediar las posiciones disponibles. Un pluralista tiene que tomarse en serio el valor central de cada bando hasta el punto de construir para él, y tiene que aceptar que el resultado seguirá decepcionando a alguien. Eso es incómodo, y es también lo que permite a un centro proponer cosas que ningún bando habría diseñado por su cuenta.

Berlin era un liberal que sabía que la libertad tiene rivales. Sen es un teórico de la justicia que sabe que la justicia puede hablar con varias voces. El ejercicio de este fin de semana, una breve constitución de reglas para decidir políticas, parte de los dos, y el pluralismo tiene un sitio entre sus reglas.

Preguntas y respuestas

¿Qué es el pluralismo de valores?

La tesis, asociada sobre todo a Isaiah Berlin, de que hay muchos valores distintos, como la libertad, la igualdad o la amistad, que no se reducen a un valor supremo y que pueden entrar en conflicto de verdad.

¿El pluralismo de valores es lo mismo que el relativismo?

Son ideas distintas. El pluralismo dice que varios valores son objetivamente buenos y pueden chocar. El relativismo dice que los valores solo son verdaderos dentro de una cultura. Berlin sostenía que un horizonte humano compartido hace posibles la comprensión entre culturas y la crítica moral.

¿Qué relación hay entre pluralismo de valores y centrismo radical?

El pluralismo explica por qué cada bando político defiende algo real. El centrismo radical lo usa para buscar políticas que sirvan a varios de esos bienes a la vez, en lugar de quedarse con el punto medio entre bandos.

Fuentes

  1. Value Pluralism. Stanford Encyclopedia of Philosophy (2023)
  2. Isaiah Berlin. Stanford Encyclopedia of Philosophy (2024)
  3. Amartya Sen and the idea of justice. openDemocracy (2010)

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