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«La tercera vía» de Anthony Giddens explicada: el libro de 1998 detrás del Nuevo Laborismo

Giddens escribió «La tercera vía» para renovar la socialdemocracia en una economía global. Qué propone, qué dijeron sus críticos y qué conserva el centrismo radical.

Ilustración de cómic: Theo señala con su lupa y Lucía sostiene un libro junto a un poste indicador en el barrio del faro-biblioteca; una flecha coral y otra verde azulado señalan en direcciones opuestas y una flecha dorada apunta al frente.

En resumen

«La tercera vía. La renovación de la socialdemocracia» (Polity, 1998), de Anthony Giddens, sostiene que el centroizquierda debe aceptar los mercados globales y convertir el Estado del bienestar en un «Estado de inversión social» que invierte en las capacidades de las personas. Su principio rector es «ningún derecho sin responsabilidad», aplicado a quien cobra una prestación y también a las empresas, y añade un programa para democratizar la democracia. El centrismo radical toma esa ambición y ese foco en el capital humano, y aporta los mecanismos concretos que sus críticos echaron en falta.

Ideas clave

  • Giddens escribió «La tercera vía» (Polity, 1998) como contribución a la renovación de la socialdemocracia, la revisión periódica que el centroizquierda lleva haciendo un siglo.
  • Su principio central, «ningún derecho sin responsabilidad», vale para quien está en paro y, insistía, para las empresas.
  • El Estado del bienestar pasa a ser un Estado de inversión social que forma capital humano y convierte la red de seguridad en trampolín.
  • Giddens llamó también «centro radical» a la tercera vía: un centroizquierda que toma energía de la izquierda y de la derecha.
  • Reseñistas de ambos lados dijeron que al libro le faltaban mecanismos; el centrismo radical responde con diseño institucional.

Anthony Giddens publicó The Third Way: The Renewal of Social Democracy (La tercera vía. La renovación de la socialdemocracia) con Polity en 1998. Es un libro breve, de menos de doscientas páginas, escrito mientras dejaba Cambridge para dirigir la London School of Economics. Se convirtió en la formulación más conocida de la política asociada a Tony Blair y al Nuevo Laborismo, y es el gran intento anterior de hacer lo que el centrismo radical se propone: construir un programa a partir de más de una tradición. Quien quiera entender el centro radical debería leerlo, y leer también a sus críticos.

Qué quería hacer Giddens

El prefacio es franco sobre el propósito. Giddens afirma que la socialdemocracia puede sobrevivir y prosperar siempre que los socialdemócratas revisen sus ideas con más profundidad de lo que la mayoría había hecho. A esa revisión la llama tercera vía, y advierte que la etiqueta importa poco en sí misma: el término se había usado muchas veces antes, por gente de convicciones muy distintas. Él la usa para nombrar la renovación socialdemócrata, la revisión periódica que el centroizquierda ha tenido que hacer a lo largo del último siglo.

También corrige una lectura habitual del Nuevo Laborismo. Se decía que Blair lo copiaba todo de Estados Unidos. Giddens responde que el programa laborista de paso de la asistencia al empleo bebía más de las políticas activas de empleo escandinavas que de las estadounidenses, y que casi todos los partidos socialdemócratas del continente habían roto ya con su pasado de forma parecida. Esperaba que el Reino Unido sirviera de punto de encuentro entre las ideas americanas y las continentales.

El primer capítulo explica por qué hacía falta renovarse. El socialismo, escribe Giddens, tenía una teoría económica que subestimaba la capacidad del capitalismo para innovar y adaptarse, y no supo ver los mercados como mecanismos de información que dan a compradores y vendedores los datos que necesitan. El neoliberalismo, por su parte, había sacudido la sociedad británica y atacado a sus instituciones. Las dos respuestas viejas habían perdido su capacidad de inspirar. La vida política necesita ideales, dice, y los ideales quedan vacíos si no se conectan con posibilidades reales.

El programa

El libro recorre cinco dilemas (la globalización, el individualismo, el sentido de izquierda y derecha, la capacidad de acción política y la ecología) y después desarrolla sus propuestas en tres capítulos: el Estado y la sociedad civil, el Estado de inversión social y la era global.

El propio Giddens resumió el núcleo en un artículo para Times Higher Education en septiembre de 1998. La tercera vía conserva los valores socialdemócratas y rompe con más decisión con los hábitos socialdemócratas, y ayuda a la ciudadanía a orientarse en tres grandes cambios: la globalización, las transformaciones de la vida personal y nuestra relación con la naturaleza. Su lema es «ningún derecho sin responsabilidad». Quien cobra una prestación por desempleo debe estar obligado a buscar trabajo activamente, y los gobiernos deben asegurarse de que las prestaciones no desanimen esa búsqueda. Giddens añadía que el mismo principio vale para las empresas, una frase que suele olvidarse.

El capítulo sobre el bienestar convierte el Estado protector en lo que llama un Estado de inversión social. La idea, tal como la resume la Britannica, es que el dinero público debe aumentar el capital humano del país y que hay que animar a cada ciudadano a invertir en sus propias capacidades. La igualdad se redefine como inclusión: oportunidades reales para que cada cual mejore su posición. En el documento conjunto de Blair y Gerhard Schröder de 1999 esto se convirtió en una imagen, la red de seguridad transformada en trampolín.

Luego viene la parte que menos se recuerda. Giddens quería democratizar la democracia. El nuevo Estado democrático transferiría poder hacia abajo, a ciudades y regiones, y hacia arriba, a instituciones transnacionales; se abriría con más transparencia y reformas constitucionales, y experimentaría con referendos. Sobre la familia proponía separar los compromisos legales con los hijos del matrimonio, de modo que ambos progenitores queden obligados por ley, y fomentar la corresponsabilidad en la crianza. El último capítulo pide al Reino Unido que sea una nación cosmopolita y dedica apartados a la Unión Europea y a la democracia por encima del Estado nación.

Giddens dio además otro nombre a todo el paquete: el centro radical, un centroizquierda que toma energía radical tanto de la izquierda como de la derecha. Ahí empieza el solapamiento con el tema de esta web.

Qué dijeron los críticos

Las reseñas llegaron enseguida desde los dos lados. John Dunn, teórico político de Cambridge, escribió en Times Higher Education que el libro era ágil y en absoluto objetable, y también anodino e inconcreto. Le parecía que ofrecía un vocabulario y un conjunto de actitudes sin decir qué mecanismos producirían los resultados deseados, ni hacia dónde se dirigía en realidad la tercera vía.

Desde el liberalismo de mercado, Antony Flew sostuvo en una reseña para la Foundation for Economic Education que Giddens admite que las prestaciones pueden tener efectos perversos y aun así mantiene el gasto en niveles europeos sin explicar cómo evitar esos efectos. Flew dudaba también de que el Estado nación aguantara su sitio dentro de la UE, como afirmaba Giddens.

Las dos reseñas señalan la misma debilidad. Giddens describe bien los destinos y vagamente los caminos.

Qué conserva el centrismo radical

Leído hoy, el libro contiene un programa que merece llevarse más lejos. Su compromiso de izquierdas es claro: la igualdad importa, y el Estado del bienestar se mantiene a escala europea, reconstruido para llegar a quienes antes dejaba fuera. Su compromiso liberal de mercado es igual de claro: los mercados transmiten información que ningún planificador puede reunir, y la integración económica global es un hecho que hay que gestionar. Y contiene una idea que no encaja con comodidad en ningún bando, la democratización de la propia democracia, con poder que baja a las ciudades y sube a Europa y con más voz directa para la ciudadanía.

El centrismo radical, tal como lo desarrollaron después Halstead y Lind y Mark Satin, combina esos tres compromisos y aporta la pieza que Dunn y Flew reclamaban: el mecanismo. La inversión en las personas se vuelve concreta cuando es una cuenta personal, una plaza garantizada de escuela infantil o un derecho a formación cuyos resultados se publican. Las responsabilidades de las empresas se vuelven concretas cuando se escriben en normas de competencia y de fiscalidad. Democratizar la democracia se vuelve concreto cuando significa un sistema electoral determinado o una asamblea ciudadana con un mandato real.

Por eso la mejor manera de leer La tercera vía en 2026 es como un encargo. Giddens fijó los objetivos: un centroizquierda que acepta los mercados, invierte en las personas y abre el Estado. Lo que queda por hacer es diseño, y el resto de esta semana repasa dónde acertó la tercera vía, dónde falló y cómo un pacto de flexiseguridad podría llevar su mejor idea a la legislación laboral española.

Preguntas y respuestas

¿Cuál es la tesis principal de «La tercera vía» de Giddens?

Que la socialdemocracia puede sobrevivir a la globalización y al final del socialismo si revisa a fondo sus ideas: aceptar los mercados, reconstruir el Estado del bienestar en torno a la inversión en las personas, equilibrar derechos y responsabilidades y democratizar el propio Estado.

¿Qué significa «ningún derecho sin responsabilidad»?

En el resumen que hizo el propio Giddens en 1998, quien cobra una prestación por desempleo debe estar obligado a buscar trabajo activamente, y las prestaciones nunca deben desanimar esa búsqueda. Añadía que el mismo principio debe aplicarse a las empresas.

¿Es lo mismo la tercera vía que el centrismo radical?

Giddens usó «centro radical» como otro nombre de la tercera vía en 1998. Centristas radicales estadounidenses como Halstead y Lind construyeron después un proyecto propio, centrado en rediseñar instituciones con herramientas de varias tradiciones, de modo que ambos se solapan sin coincidir del todo.

Fuentes

  1. The Third Way: The Renewal of Social Democracy (front matter and opening chapter). Polity Press (1998)
  2. The Third Way advocated by Gerhard Schröder and Tony Blair (retrospective account, 2010). German History in Documents and Images (2010)
  3. 'No rights without responsibilities' should sum up a new politics, says Anthony Giddens. Times Higher Education (1998)
  4. Third way. Encyclopaedia Britannica (2024)
  5. All zest and little nerve. Times Higher Education (1998)
  6. The Third Way: The Renewal of Social Democracy by Anthony Giddens. Foundation for Economic Education (1999)

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