# «La idea de la justicia» de Amartya Sen explicada: comparar alternativas reales

> «La idea de la justicia» (2009), de Amartya Sen, sostiene que una teoría de la justicia debe ayudarnos a elegir entre las opciones reales que tenemos delante. Sen deja a un lado la búsqueda de una sociedad perfectamente justa, a la que llama institucionalismo trascendental, y propone la comparación centrada en realizaciones: mirar cómo vive de verdad la gente, ordenar las alternativas factibles y eliminar las injusticias remediables. El razonamiento público, abierto a miradas externas, hace esa ordenación. Al centrismo radical el libro le da un método: juzgar cada reforma frente a sus alternativas reales, por su efecto en la vida de las personas.

- URL: https://www.radicalcentre.eu/es/articulos/amartya-sen-la-idea-de-la-justicia-explicada
- Language: es
- Publisher: radical centre / centro radical
- Published: 2026-10-10
- Topic: Ideas e historia
- Author: radical centre
- Licence: CC BY 4.0

## Key points

- «La idea de la justicia» (2009) es la crítica y revisión de John Rawls que hace Amartya Sen, dedicada a su memoria.
- Sen llama institucionalismo trascendental a la búsqueda de instituciones perfectamente justas y propone en su lugar la comparación centrada en realizaciones.
- Para ordenar dos opciones reales sobra conocer el ideal: se puede comparar el Kilimanjaro con el McKinley sin saber nada del Everest.
- Sen juzga los resultados por las capacidades, las libertades reales de ser y hacer lo que uno tiene razones para valorar.
- La ordenación la hace el razonamiento público, abierto a las opiniones de los de fuera; la democracia es gobierno mediante la discusión.

Amartya Sen, el economista y filósofo indio que ganó el Nobel de Economía de 1998 por su trabajo sobre la elección social, publicó *La idea de la justicia* en 2009, con Allen Lane en Londres y Belknap Press, de Harvard, en Estados Unidos. Es un libro largo con una pregunta práctica y sencilla en el centro: cómo hacemos el mundo menos injusto partiendo de donde estamos. Sen lo dedicó a la memoria de John Rawls, el filósofo cuya obra se propone revisar.

Al centrismo radical le importa porque convierte la pregunta por la justicia en un método para elegir entre opciones reales. Justo lo que necesita una política de síntesis.

## Dos maneras de pensar la justicia

Sen divide la historia de la filosofía política en dos familias. La primera, que va de Hobbes, Locke, Rousseau y Kant a Rawls y Nozick, busca los principios de una sociedad perfectamente justa y después diseña las instituciones que los encarnarían. Sen la llama institucionalismo trascendental. La segunda compara cómo vive de verdad la gente bajo distintos arreglos y se pregunta qué cambios mejorarían las cosas. En ese bando sitúa a Adam Smith, Condorcet, Bentham, Mary Wollstonecraft, Marx y John Stuart Mill, y se coloca él mismo. La llama comparación centrada en realizaciones.

Su objeción a la primera familia tiene dos partes, como resume Charles Barclay Roger en su reseña para openDemocracy. La primera es la factibilidad: personas razonables e imparciales pueden no llegar nunca a un único conjunto de principios perfectos. La segunda es la redundancia: aunque tuviéramos el retrato de la sociedad perfectamente justa, nos diría poco sobre cómo ordenar las opciones imperfectas que tenemos delante. Los ejemplos de Sen se quedan grabados. Saber que el Everest es la montaña más alta del mundo no aporta nada cuando comparamos la altura del Kilimanjaro y la del McKinley. Creer que la Gioconda es el mejor cuadro de la historia no decide si un Picasso supera a un Van Gogh.

El ideal sobra, por tanto, para comparar, y por sí solo tampoco alcanza. El trabajo de la justicia se hace en las comparaciones.

## Tres niños y una flauta

El ejemplo más conocido del libro muestra por qué es tan escurridiza una única respuesta perfecta. Tres niños discuten por una flauta. La primera dice que debe ser para ella porque es quien mejor la toca. El segundo dice que es el más pobre de los tres. La tercera dice que la fabricó ella sola. Cada reclamación descansa en un principio distinto: el bien que produce el uso, la equidad económica y el derecho a lo que uno ha hecho. Las tres se pueden defender con imparcialidad. Un utilitarista, un igualitarista y un libertario darían la flauta a un niño distinto, y ninguno sería irrazonable.

Sen saca una conclusión sobria. Varias razones imparciales pueden superar el escrutinio a la vez, y una teoría que finja que solo hay una acabará siendo arbitraria. Un enfoque práctico acepta que a veces solo tendremos ordenaciones parciales y actúa sobre las comparaciones en las que la gente puede ponerse de acuerdo, que suelen bastar de sobra. Casi todo el mundo coincide en que una hambruna, un niño sin escolarizar o una persona sin atención médica por falta de dinero son peores que la alternativa, sea cual sea su teoría completa de la buena sociedad.

## Capacidades: qué comparamos

Comparar exige una medida. La de Sen es el enfoque de las capacidades, que desarrolló durante décadas y que el libro vuelve a exponer. Los funcionamientos son lo que una persona consigue ser y hacer: estar bien alimentada, estar formada, poder desplazarse. Las capacidades son las libertades reales de lograrlo, oportunidades libres de obstáculos, en palabras de la Enciclopedia de Filosofía de Stanford. Sen las define como la libertad de alcanzar lo que la gente tiene razones para valorar.

La idea clave es que recursos iguales no producen libertades iguales. Cada persona convierte el dinero y los bienes en una vida digna a un ritmo muy distinto, según su salud, su entorno y las normas sociales que la rodean. Una bicicleta da muchísima más movilidad a quien sabe montar y vive en una ciudad con carriles bici que a quien nunca aprendió o vive junto a una autovía. Una persona con discapacidad necesita más recursos para alcanzar la misma movilidad. Por eso Sen pregunta qué puede hacer de verdad la gente, y se niega a fijar de antemano una lista canónica de capacidades: cada comunidad debe decidir qué cuenta mediante la discusión pública.

## Razonar en público, también con los de fuera

Aquí entra la última gran idea del libro. Rawls imaginó unos principios elegidos tras un velo de ignorancia por los miembros de una sola sociedad. Sen lo llama imparcialidad cerrada: elimina el interés propio, pero nunca somete los valores de una sociedad a la mirada de los de fuera. Él prefiere el espectador imparcial de Adam Smith, un observador imaginario que puede venir de cualquier parte, cercana o lejana. Los juicios que resisten el escrutinio desde todas las direcciones tienen más títulos para considerarse objetivos. La democracia, vista así, es gobierno mediante la discusión, y su valor está mucho más en el razonamiento público que en el recuento del día de las elecciones.

*The Economist* calificó el libro de magistral síntesis de la obra de Sen, y también tiene críticos. Laura Valentini sostuvo en *Economics and Philosophy* en 2011 que Sen malinterpreta a Rawls en algunos puntos y que el enfoque rawlsiano ya hace buena parte de lo que él pide. Es un debate que merece la pena, y lo abordamos en otra pieza sobre Sen y Rawls.

## Lo que un centro radical toma de Sen

El método de Sen encaja de lleno con la regla de síntesis. De la izquierda viene su insistencia en que la justicia se juzga por la vida que la gente puede llevar de verdad, de modo que la privación remediable, el hambre, el analfabetismo, la enfermedad sin atención, es una urgencia sobre la que actuar ya. De la tradición liberal viene su idea de que la libertad de elegir está en el centro del bienestar, y su desconfianza hacia los grandes planos de la sociedad perfecta. Y de ninguna de las dos viene la idea que sostiene el libro entero: podemos actuar sobre ordenaciones parciales, alcanzadas en público y abiertas a los de fuera, sin ponernos antes de acuerdo sobre el ideal.

Juntas, forman una regla de trabajo para la política en España y en Europa. Se toma el problema. Se enumeran las alternativas que de verdad son factibles, incluida la de no hacer nada. Se compara lo que cada una hace a las libertades reales de las personas, con datos. Se elige la mejor opción disponible, venga de la tradición que venga, y se comprueba después el resultado. Los demás artículos de hoy aplican esa regla: a Rawls, al Ingreso Mínimo Vital y a la manera en que los gobiernos escriben las leyes nuevas.

## FAQ

### ¿Cuál es la tesis principal de «La idea de la justicia» de Amartya Sen?

Que la filosofía política debe ayudarnos a reducir la injusticia comparando las alternativas reales disponibles, sin necesidad de definir antes una sociedad perfectamente justa. Sen llama a su método comparación centrada en realizaciones.

### ¿Qué es el institucionalismo trascendental?

Es el nombre que da Sen a la tradición que va de Hobbes y Kant a Rawls y busca los principios e instituciones de una sociedad perfectamente justa. Sen sostiene que esa búsqueda ni es necesaria ni basta para ordenar las opciones imperfectas que de verdad tenemos.

### ¿Por qué importa «La idea de la justicia» para el centrismo radical?

Porque le da un método de trabajo: tomar el problema, enumerar las alternativas factibles, comparar su efecto en las libertades reales de las personas y elegir la mejor disponible, venga de la tradición que venga.

## Sources

- [Amartya Sen and the idea of justice](https://www.opendemocracy.net/en/amartya-sen-and-idea-of-justice/), openDemocracy (2010)
- [The Idea of Justice](https://www.penguin.com.au/books/the-idea-of-justice-9780141037851), Penguin (2010)
- [The Capability Approach](https://plato.stanford.edu/entries/capability-approach/), Stanford Encyclopedia of Philosophy (2025)
- [The Idea of Justice](https://en.wikipedia.org/wiki/The_Idea_of_Justice), Wikipedia (2025)
